Análisis
Una tabla de snowboard como forma de vida
El nacimiento de una de las sagas de Nintendo más atípicas de los últimos años fue en N64. Conoce todos los entresijos del mejor juego de snowboard de la consola.
Por Javier Ojeda Pérez
| Publicado el día 23/08/2007 04:15
Una delicia gráfica
No podemos negar que el apartado gráfico es uno de las grandes bazas del título. Era una época en la que la consola de Nintendo se alzaba en el trono de la más potente gráficamente y, en la mayoría de ocasiones, a sus juegos se les solía exigir un plus respecto a los de la competencia (PSone y Sega Saturn) en cuanto a gráficos se refiere.
Los modelados de los personajes cuentan con gran nivel de detalle, especialmente con la caracterización única de cada uno. Aparte de la diferencia clara en las estadísticas de juego, es bueno que entre el estilo de los personajes a elegir exista variedad. Desde el joven canadiense de 14 años (Ricky Winterborn) hasta el veterano inglés de 28 años (Dion Blaster) pasando por la chica japonesa (Akari Hayami). Sin lugar a dudas, no se puede negar que hay donde elegir.
Por supuesto, todos ellos muestran un aspecto acorde a sus características personales y ésto se ha cuidado especialmente, poniendo especial ímpetu en la vestimenta de cada uno, por ejemplo. Como curiosidad comentar que una conocida marca de ropa colaboró en esta labor de personalizar cada personaje.
La nieve está plasmada con gran fidelidad, nuestro personaje deja las marcas de las tablas e incluso de las manos al apoyarnos. Al deslizarnos, la nieve va dejando su estela en forma de polvo con una realidad increíble.
Otro de los aspectos a destacar es que estas interacciones con la nieve varían según el tipo de la misma, es decir, no dejamos la misma marca en nieve "dura" que la que dejamos en nieve "polvo".
El ciclo día/noche y en especial, el clima, también están llevados de manera magistral en el sentido gráfico. Más de una vez chocamos con una valla mientras nos quedamos embobados viendo cómo nieva a la vez que anochece. Todo un detalle que engrandece el conjunto gráfico hasta cotas bastante altas.
Una BSO atípica
Kenta Nagata fue el encargado de componer la música de 1080º Snowboarding. Ya había trabajado en otro título importante como Mario Kart 64 y tenía cierta experiencia, por lo que se confió íntegramente en él. El resultado fue magnífico, y lo que es mejor, totalmente original demarcándose de trabajos anteriores para juegos de Nintendo.
Música electrónica e incluso alguna pista de marcado carácter rapero son las señas de identidad de esta BSO, que marcó un antes y un después en las bandas sonoras de algunos títulos de Nintendo.
Por supuesto, el estilo de la música es totalmente acorde al juego y en ningún momento desentona. Es impagable el descender por una montaña mientras hay ventisca con un rival pisándote los talones y oír de fondo la gran BSO del juego.
Respecto a los efectos de sonido, la calidad de los mismos también es buenísima. Pudiendo llegar a sentir los derrapes con la tabla en la nieve perfectamente, por ejemplo. El sonido de las ventiscas o incluso el crepitar de los árboles frente al viento. Todo ello reflejado con gran realismo.
No por nada se dijo en su día que el apartado sonoro de 1080º Snowboarding representaba el comienzo de "una segunda generación sonora para los juegos de N64". Lo cual dice mucho de la calidad que alcanza.
En las cuestas más pronunciadas alcanzamos velocidades de vértigo
|
Contrarreloj, compite contra el tiempo
|
No todas las piruetas serán igual de complicadas
|