Análisis
Las Termópilas no fueron para tanto
Al menos según lo cuentan Collision Studios y Warner Bros Studios en este título de PlayStation Portable
Por satsuinohadou
| Publicado el día 19/04/2007 07:07
El sistema de control de 300 es bien sencillo, movemos a Leónidas con el stick analógico, reservándose las direcciones de la cruceta digital para activar poderes especiales como la recuperación de vida o entrar en el modo Furia, siempre que dispongamos de suficiente energía cargada en el arco amarillo situado bajo nuestro indicador de vida. Podemos emplear dos ataques físicos de diferente fuerza, situados en los botones cuadrado y aspa, un ataque con el escudo, con el botón círculo, así como cambiar entre las diferentes armas con pulsaciones de triángulo. Los botones superiores quedan reservados a la protección con el escudo, así como a diversas combinaciones especiales para acciones como derribar a los enemigos con escudos de gran tamaño, lo que posibilita rematarlos en el suelo, o tratar de acabar con un enemigo de un golpe, con un cruento ataque especial.
Combinando los tres botones de ataque, podemos acceder a unos sencillos combos, que al igual que pudiera ocurrir en la serie de El Señor de los Anillos de Electronic Arts, resultan más o menos indicados para ciertos tipos de enemigos. Cada vez que matamos a un enemigo obtenemos Kleos, unos puntos que podemos emplear para mejorar cada una de nuestras armas, así como obtener combos adicionales para las mismas.
Nos encontramos con una buena variedad de enemigos, incluso bestias que ven sustituidos sus brazos por afiladas extremidades, rivales con espadas envenenadas, soldados persas que portan enormes escudos, arqueros. Los jefes cuentan con su propia barra de vida, y necesitarán de tácticas especiales a la hora de evitar sus ataques especiales, representados por auras de diferentes colores, exigiendo en algunos casos ser golpeados a través de alguna habilidad especial, como el modo furia, que nos presenta la acción mediante un filtro rojo, que representa perfectamente los niveles de violencia que vamos a encontrar.
Ni la profundidad del sistema de lucha, ni la variedad y diferenciación de los combos, ni especialmente la espectacularidad de los mismos, ni por juego de cámaras, ni por animaciones profusas, destacarán prácticamente lo más mínimo. Como hemos comentado en la anterior página, este hecho choca bastante con la cuidada ambientación de vídeoclip del largometraje. Las luchas contra los jefes son particularmente tediosas, y en ocasiones frustrantes, no siendo la razón de esta sensación una avanzada inteligencia artificial de la CPU.
Otras de las habilidades especiales nos permiten ralentizar el tiempo o disponer de invencibilidad temporal, aunque en cualquier caso resulta especialmente recomendable reservar esta barra de energía especial, o ira, para las luchas contra los jefes. De lo contrario tendremos que estar golpeando a los enemigos estándar y huyendo del jefe, o jefes, para pasar a golpearles justo cuando dispongamos de la barra de ira completa. El diseño de debilidades de algunos enemigos es discutible, ya que poder acabar con ellos de una única forma, como derribándolos con el empleo de la ira, para luego rematarlos, algo que puede que no resulte tan sencillo si tenemos enemigos alrededor que nos interrumpan, puede parecer demasiado encorsetado.
Disponemos de algunas secuencias de infiltración, en las que tenemos que evitar que nos descubran para acabar con el enemigo de un tajo certero por la espalda, así como una ligera interacción con ciertos objetos del escenario para derribar muros o puertas, crear maniobras de distracción azuzando a caballos, etc.
En ocasiones, tras el sonido de un cuerno de batalla, y el ensombrecimiento del cielo, caerá una descomunal lluvia de inmensas flechas, que exigen que pongamos pie en tierra para protegernos con nuestro escudo. Esta secuencia tiene como ventaja la posibilidad de que los enemigos perezcan víctimas de su propio fuego cruzado.
Como hemos mencionado, en diversas secuencias contamos con el apoyo de un espartano, que normalmente será bastante activo a la hora de causar bajas a las filas rivales.