"No tienes suficiente material para edificar, construye un almacén cerca y solicita un traspaso de materiales"
Esta fue una de las frases que más nos sacó de quicio durante nuestras primeras horas con
A-Train HX; en parte porque a todos los simuladores que este redactor había jugado sólo hacía falta tener suficiente dinero para edificar lo que quisiéramos, pero en
A-Train no, aquí los ferrocarriles poseen un papel primordial dentro de todo el juego.
Nada más comenzar la aventura sólo poseeremos una estación de tren ya en funcionamiento y puede que algún que otro almacén dónde guardar una pequeña cantidad de material. Nuestro objetivo en la aventura es el de convertirnos en los jefes del cotarro de las ciudades que visitemos, acción que nos llevará muchas horas de juego. Los controles del juego no se puede decir que sean sencillos, por algo estamos en un simulador, dificultad que proviene en mayor parte a la gran cantidad de opciones que el juego deja en nuestras manos. A pesar de lo bonito que resultan las imágenes del margen derecho, todas muy nítidas y sin letras por encima en pocas ocasiones podremos permitirnos verlas así; siempre tendremos repartidas por toda la pantalla ese gran número de opciones de las que hablábamos anteriormente.
Para movernos entre las diferentes opciones debemos pulsar

, quedándose remarcada la opción que hayamos elegido. La primera opción
-situada en la parte superior izquierda de la pantalla- se puede decir que es la más importante del juego y a la vez nos ofrece un gran número de posibilidades:
- Construcción: En este menú aparecen todas las edificaciones que podemos destruir así como también es el que debemos usar para derribar los edificios que no queramos. Tenemos desde simples casas a grandes hoteles, pasando por estadios de fútbol, grandes monumentos hasta aeropuertos. Cada construcción tiene un precio de edificación así como también requiere un número determinado de material; incluso algunos edificios como los grandes rascacielos tardarán unos días en completarse. La suma de dinero también varía según el lugar dónde deseemos construir el edificio, al igual que en la realidad no vale lo mismo construir a las afueras que en el centro de la ciudad. Esta es una acción muy importante ya que aunque nos cueste algo más caro puede que al final nos salga más rentable el construir un hotel en el centro que en las afueras, pues luego nos dará más beneficios.
- Estación: Otro de los menús importantes del juego. Esta opción es la que nos da la posibilidad de construir diferentes estaciones de tren, desde una simple estación de campo con uno o varios andenes a una estación de metro para las ciudades más avanzadas. Como es evidente, a pesar de poder crear otros tipos de edificaciones el objetivo principal es el de convertirnos en el rey de los ferrocarriles. De manera que los hoteles, complejos de oficinas o zonas de ocio que construimos están únicamente destinadas a conseguir más dinero para poder llevar a cabo los grandes proyectos que nos ofrece el juego y de los que más tarde hablaremos. Las estaciones son las únicas edificaciones que podemos controlar realmente, basta con situarnos sobre ellas y darle a opciones para desplegar un menú en el que modificar aspectos como la hora de salida de los trenes, cambiar o conservar el ferrocarril que usa la estación o atribuirle las acciones de
"carga y descarga",
"sólo carga" o
"sólo descarga", según nos convenga.
En este menú se encuentra una de las edificaciones a las que más uso daremos dentro del juego, se trata de los
Almacenes. Estos almacenes es dónde se guarda el material del que tanto hemos hablado y que comentaremos más pausadamente a continuación. Por ahora sólo citaremos que cada superficie de almacén puede almacenar 32 unidades de material.