Análisis
Campo a través
Atvs, motos, buggys y camiones para el nuevo juego de carreras de Sony. Muchos circuitos, editor y conexión con PSP son sus atributos para triunfar.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 24/04/2008 08:04
El doblaje ha permanecido en inglés, ya que sólo las escenas de video tienen voces, pero no hay ningún problema debido a la ingente cantidad de idiomas al que se ha localizado los subtítulos, entre ellos el castellano. Lo que extraña es la espantosa disposición de estos en pantalla, que se sitúan muy arriba y tapan el vídeo en sí. Por lo demás, todos los menús y textos de apoyo se han traducido adecuadamente.
Encendiendo motores
Buscando un espectro más amplio de jugadores, a los conocidos ATV del título se han añadido buggys, motos MX y trophy trucks. Algo así como la versión para Playstation 2 de Colin McRae Dirt pero algo más arcade en el cuanto al control. Las pruebas se encuentran agrupadas por dificultad, y al principio ganaremos una serie de licencias de conducción al concluir satisfactoriamente cada grupo de eventos. Durante el transcurso de las carreras el juego se muestra meticuloso a la hora de cumplir con el trazado. Si intentas pasar por detrás de un árbol para recortar unas décimas, tras tres segundos de aviso el juego te devolverá unos metros antes de la infracción. Este sistema de penalización resulta muy riguroso, sobre todo por la amplitud de los circuitos que invitan a recorrerlos a tus anchas.
La mejora y tuneo de componentes tiene cabida en este título. El intercambio piezas por otras que nos permitan una mayor aceleración o una mejor velocidad punta en las rectas también se ha tenido en cuenta. Podremos personalizar a nuestro piloto con diferentes colores para su casco y mono de competición. También se han añadido piruetas y acrobacias en los vehículos en los que podemos ver a nuestro piloto. Con los botones círculo y triángulo y una dirección podemos realizar la floritura más arriesgada antes de estamparnos contra el firme. En el menú de pausa podemos acceder al listado de todos los movimientos disponibles y que nos darán puntos de bonificación si su ejecución es la adecuada.
Modos a punta pala
Para empezar las malas noticias. No hay modo online. En la versión yankee hasta ocho jugadores podían batirse el cobre en torneos, chat (tanto de voz como de texto) y foros para crear una comunidad. Aquí el impacto del juego es menor, el coste de los servidores y la tecnología necesaria es muy alto y se ha optado por suprimir todo este apartado. Es una medida lógica teniendo en cuenta el retraso desde su lanzamiento al otro lado del charco y el nivel de ventas estimado para el mercado europeo, pero aún así exigir la paridad, tanto en el precio del software como en las posibilidades de juego, tiene que ser una constante en todos los lanzamientos.
Pero el modo multijugador se salva gracias a la socorrida pantalla partida. Podemos elegir entre una división horizontal o vertical para nuestros enfrentamientos contra otro jugador, y para las reuniones de amigos desempolva tu multitap para experimentar auténticas barrabasadas de choques, saltos y embestidas que dejen a tus contrincantes en la cuneta.
El que más sorprende es el modo Historia, la impersonalidad clásica de estos juegos, en el que un piloto sin rostro compite carrera tras carrera. La trama se torna poco elaborada, pero ayuda a seguir jugando. El piloto retirado, el equipo que le necesita para ganar y el rival despiadado que hará todo lo posible por fastidiar son algunos de los clichés utilizados que adornan la sucesión de eventos y facilitan e incentivan el progreso hasta el final. Todo este argumento se sigue a través de videos antes de las carreras y variarán en función del sexo que designemos para nuestro avatar virtual. Estos pequeños detalles diferencian un producto realizado para cumplir expediente de uno que intenta perdurar en la memoria.