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Adventures of Lolo
Las crónicas de Eggerland
Una de los equipos desarrolladores más ligados a Nintendo a lo largo de su historia ha sido HAL Laboratory. Resulta curioso porque en principio el estudio japonés comenzó a principios de los años 80 haciendo juegos para MSX, y hasta varios años después de su fundación no se decidieron por los sistemas de Nintendo para dar a luz sus creaciones.
Fue en el año 1987 cuando HAL Laboratory lanzó para el Famicom Disk System (periférico para Famicom/NES que nunca salió de Japón) el juego Eggerland, un curioso puzle en el que, controlando a un simpático personaje, debíamos encontrar la salida a las distintas habitaciones de edificios para seguir avanzando y así rescatar a nuestra amada. Aunque anteriormente habían desarrollado una entrega para MSX, el verdadero éxito les llegó con la entrega para Famicom Disk System, por lo que posteriormente llegaron varias secuelas para Famicom y su periférico. Debido a este éxito, HAL Laboratory se decidió a mostrar a Occidente su creación bajo el título Adventures of Lolo, en referencia al protagonista de los juegos.
El argumento de Adventures of Lolo es todo lo simple que se puede esperar de la mayoría de juegos de la época. Como ya comentamos anteriormente, encarnamos a Lolo, que debe atravesar una torre hasta llegar a su última planta, donde King Egger (o Eden, según la traducción) tiene raptada a la amada de Lolo, de nombre Lala. Por supuesto, su acción también servirá para acabar con la tiranía en Eggerland, donde King Egger ha impuesto su reino del mal.
Diez pisos con cinco habitaciones cada uno, lo que hace un total de cincuenta niveles, es lo que nos ofrece el juego. En cada una de las habitaciones encontramos la puerta de salida cerrada o la escalera oculta si es la última habitación de un piso, además de un cofre cerrado que contiene una perla. Esta perla es la que nos permite abrir la puerta o hacer aparecer la escalera, por lo que nuestro objetivo es, básicamente, abrir el cofre. Para hacerlo, debemos recoger todas las piezas desperdigadas por cada una de las habitaciones, muchas de ellas colocadas en sitios estratégicos o custodiadas por los enemigos, lo que nos obliga a estudiar detenidamente la situación y los elementos en pantalla para conseguir una solución al problema. Aquí es donde radica el concepto puzle del juego.
Durante nuestra aventura nos podemos encontrar hasta ocho tipos de enemigo distintos. Por supuesto, cada uno con su aspecto diferenciado y, lo más importante, distintos patrones de comportamiento, por lo que tenemos que adaptar y basar nuestras estrategias para completar el nivel en los enemigos que encontramos, más incluso que en la estructura del nivel y sus elementos.
La mayoría son bastante agresivos, como los Medusa o Don Medusa, que nos atacan simplemente con ponernos en su radio de ataque, y la diferencia entre ambos radica en que uno se mantiene fijo y el otro en movimiento. Otros sólo nos atacan si nos acercamos demasiado, como los Alma, que van moviéndose por la habitación sin rumbo fijo hasta que advierten nuestra presencia y se lanzan rodando hacia Lolo. También los hay que permanecen dormidos hasta que recogemos todas las piezas del nivel, entonces despiertan y si pasamos cerca nos lanzan llamas, como los Gol. Al igual que los Gol, los Skull también permanecen dormidos hasta que recogemos todas las piezas, momento en que comienzan a moverse de un lado a otro rápidamente. Probablemente sean los enemigos más complicados de esquivar si no los taponamos convenientemente antes de despertarlos.
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