Análisis
La redención de Edward Carnby
Tras cinco meses de espera, Atari nos trae la versión optimizada del último Alone in the Dark con la coletilla "Inferno". ¿Habrán dado en el clavo por fin?
Por Kike López Fernández
| Publicado el día 09/12/2008 07:09
GRÁFICOS
En este apartado, Alone in the Dark: Inferno combina de forma asburda momentos realmente espectaculares con otros mediocres, no llegando ni a un extremo ni al otro, lo cual hace difícil definir con exactitud el acabado gráfico de este juego. Intentaremos explicarlo de la mejor manera posible, así que comenzaremos por las cosas buenas.
Para empezar, hay que hacer mención al fuego. Este elemento está muy bien conseguido y ha quedado plasmado de forma muy realista dentro del juego. Aunque sigue una ruta prefijada, el avance de las llamas se ve muy real y hasta nos parece dar la sensación de calor que emanan (sobre todo si jugamos en un televisor de alta definición). Además, como comentaremos más adelante, el fuego juega un papel importante dentro de la jugabilidad, así que es bastante lógico el que hayan puesto tanto esmero en recrearlo. Por otro lado, tenemos unos efectos de luz y sombras muy buenos, aunque la oscuridad está presente a lo largo de buena parte del juego. El efecto lumínico de la linterna de Edward proyecta luz sobre enemigos y escenarios de manera real y creíble, además de que las sombras que provocan muebles, coches y paredes debido a la iluminación están francamente conseguidos. Esto también se aplica a nuestro protagonista, Edward: podemos ver cómo las luces y sombras se proyectan por su cuerpo de una manera también muy convincente.
Entrando ya en el diseño de los personajes, Edward posee un aspecto de hombre abatido, aunque sus expresiones faciales son bastante buenas, así como la mayoría de sus movimientos (correr, andar, golpear). Sólo hay un movimiento que no nos termina de convencer y es el de trepar por cornisas. Cuando Edward sube por una de ellas y apoya una rodilla para trepar, da la impresión de que pierde frames de animación, pues el movimiento es bastante brusco y queda bastante mal. El resto de personajes secundarios no están tan bien rematados. Sarah Flores (uno de los secundarios más importantes) posee un buen acabado y físicamente es atractiva, pero sus movimientos faciales son dignos de un juego de PS2. Lo mismo se puede decir del resto de secundarios, físicamente bien construidos pero con animaciones faciales (y corporales en algunos casos) que dejan bastante que desear. Y es que juegos como Uncharted: El tesoro de Drake han dejado el listón muy alto en este aspecto.
Sobre los escenarios, tenemos tres cuartos de lo mismo. Tras unas dos horas de juego, podemos explorar libremente todo Central Park (que no es pequeño, precisamente), plagado de detalles. A pesar de estar todo bastante oscuro, gracias a nuestra linterna podemos alumbrar el entorno y deleitarnos con todos sus detalles: árboles, coches ardiendo o aparcados, farolas, bancos, ríos, casas, arbustos, kioscos, etc. Rara vez se repite algún objeto o algo a lo largo de nuestro recorrido. A todo esto se suman efectos como la luz de las farolas, las llamas e incluso la luz de la Luna, dando un acabado general y una ambientación realmente dignas. Sin embargo, la cosa cambia un poquito en escenarios cerrados, que no lucen tan espectaculares. Son más discretos, sólo destacando de ellos algunas cosas como los efectos de luz de lámparas o del fuego, detalles como paredes rotas, puertas tiradas o desorden en general que ayudan a dar ambientación, pero que no nos llaman mucho la atención.
Por último, queremos hablar de los enemigos. Los principales son las fisuras (unos enemigos que nunca se ven claramente que son y que andan bajo tierra para tragarse a las personas) y los humanoides (personas que han sido poseídas por las fisuras de antes y que se han vuelto seres agresivos y asquerosos extrañamente similares a los que se podían ver en la nefasta película de Alone in the Dark). Más adelante nos encontramos con otros enemigos como una especie de murciélagos vampiros mutantes, bichos que parecen arañas que salen de un nido, etc. Realmente no hay mucha variedad de enemigos y todos ellos son bastante feos, pero bueno, suponemos que lo que tenemos que matar no debe ser bonito.
Resumiendo, Alone in the Dark: Inferno posee unos buenos efectos de luces y sombras, un conseguidísimo efecto de fuego, un personaje protagonista con un buen diseño y animaciones buenas en su mayoría, un Central Park realmente grande y lleno de secretos y detalles, pero que por otro lado nos pone en pantalla unos personajes secundarios bastante normalitos, unos escenarios interiores que no pasan de correctos y unos enemigos poco espectaculares. Un resultado final bastante desigual que no tira ni aun lado ni al otro.
Los humanoides nos acechan durante el 90% del juego
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Podemos explorar libremente todo el gran complejo de Central Park
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Las secuencias de vídeo son en tiempo real, y están muy bien
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Las expresiones faciales son algo estáticas
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