Análisis
Armas de destrucción masiva biológicas
Angry Birds, después de conquistar los móviles, trata de conquistar las consolas
Por Benjamín Rosa Fernández
| Publicado el día 17/10/2012 09:14
¿De verdad hace falta presentar a los Angry Birds? Estos pájaros han conseguido demostrar que los juegos de móviles pueden ser rentables si se les da un sello de identidad. Varios pájaros tienen que usar un tirachinas gigante para darle su merecido a los cerdos verdes que les han robando sus huevos. Solo eso ha servido para que Rovio exporte su marca mucho más allá de los móviles: material escolar, juguetes, peluches y una larga lista de merchandising que deja en evidencia a la mismísima Hello Kitty.
Pero volvamos al juego. Como cualquier empresa haría, después del éxito en los smartphones, han dedicado sus esfuerzos en desarrollar versiones para todo tipo de plataformas y era cuestión de tiempo que llegase a PlayStation 3, si no contamos con su versión en los "Minis". Esta entrega recoge las tres primeras incursiones: el juego clásico, las expansiones dedicadas a las festividades y los niveles producidos para promocionar la película Rio (más pájaros). Incluye algunos niveles adicionales, pero la inclusión de estas tres entregas ya garantiza decenas de horas frente a la pantalla. Se echa en falta que incluya la entrega espacial, que aporta interesantes novedades, pero no ha podido ser y algo nos dice que llegará próximamente como DLC.
El control se ha adaptado bien al mando de la consola. No hay más que usar el stick de la izquierda para apuntar, dar fuerzas y luego pulsar un botón para lanzar al pájaro y usar su habilidad especial para dar caza a los cerdos ya sea mediante impactos directos de nuestras aves o como consecuencia de un derrumbamiento de estructuras. Cada fase nos pone una construcción que derribar llena de cerdos y una serie de pájaros en un orden predeterminado, cada uno con sus habilidades especiales. Un sistema de juego sencillo y minimalista junto con un motor de físicas bastante solvente que aunque no lo parezca, es capaz de mantener a casi cualquier jugador, ya sea niño o adulto, enganchado durante mucho tiempo hasta que consigas las tres estrellas en todos los niveles. No hay que pensar mucho ni ser muy hábil, algo que muchos verán con buenos ojos tras sesiones maratonianas de juegos que exigen de tener todos los sentidos puestos en la consola. Hay que decir que han tratado de incluir el control con Move para emular la experiencia de la versión de ordenador, pero no es ni de lejos todo lo preciso que nos gustaría que fuese.
En los móviles pusieron como complemento de pago un todopoderoso águila, que con solo tirar una lata de sardinas aparece y provoca un terremoto que destruye a todos los cerdos como si de un comodín para pasar de nivel se tratase. Esto también añade una nueva forma de juego, no basada en los puntos sino en el porcentaje de bloques que el jugador destruye con sus aves. Al final se traduce en muchas más horas para obtener todos los trofeos, y lo agradecerán mucho los que están cansados de campañas de ocho horas que compensan con un insulso multijugador.