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Animal Crossing: Wild World
Born to be wild
Introducción
El fenómeno Animal Crossing empezó mucho antes de que lo conociéramos en España. El proyecto, llevado a cabo por Nintendo, consisitía en crear un juego que tuviera como único objetivo vivir la vida en un atípico pueblo habitado por simpáticos animales parlantes, en el que podríamos llevar a cabo una gran variedad de quehaceres, además de conversar con los vecinos, todo ello transcurriendo en hora y fecha real. Originalmente fue lanzado en Japón allá por el 2001 para Nintendo 64, bajo el nombre de Animal Forest (Doubutsu no Mori). No obstante, corrían los últimos días de vida de Nintendo 64, y muy pocas copias fueron lanzadas al mercado. Por tal razón, el equipo de Nintendo decidió adicionarle algunas mejoras al título y relanzarlo en la por entonces recién nacida GameCube, donde apareció unos meses después. Y tras esto, tuvimos que esperar nada menos que tres años para verlo en nuestro continente, cuando ya nadie esperaba que lo catáramos por estos lares.
Si en Japón representó un éxito de ventas bastante notable, aunque no arrasador, y en EEUU hizo lo propio, en Europa pasó por el mercado sin pena ni gloria, aunque dejando una buena impresión en todos aquellos que lo jugaron, y cosechando unas críticas bastante satisfactorias. Es, según la opinión de muchos, un gran juego que no tuvo el reconocimiento que merecía. Quizá su peculiar concepto de juego, o su limitado apartado gráfico (que se mantuvo prácticamente igual al de Nintendo 64) echaron atrás a posibles compradores. O quizá, como suele suceder con Nintendo, su aspecto exterior infantil (que tras él ocultaba un juego profundo y muy divertido) pudo levantar prejuicios infundados.
Quien sabe si por otorgar al título más éxito del que se había llevado, o porque su concepto se adaptaba muy bien al de una portátil (partidas cortas, pero a diario, en las que siempre hay algo que hacer), Nintendo tomó la decisión de sacarlo en su exitosa DS. Pero claro, una simple conversión sería insuficiente para contentar al público, por lo que los cambios que se han producido en este Animal Crossing: Wild World son muy sustanciosos: además de un flamante modo online (algo que un juego de este estilo pedía a gritos), cuenta con un sinfín de pequeñas novedades que hacen de él una experiencia muy diferente a la que pudiéramos vivir en GameCube. Pero esto lo veremos más adelante. Lo que ya podemos afirmar con seguridad es que la apuesta le ha salido redonda a Nintendo. Sólo en Japón se han vendido más de dos millones de copias, y el título también ha tenido un enorme éxito en EEUU, y en nuestro continente. Ha sido la segunda (y exitosa) oportunidad de un juego a reivindicar.
Ya introduciéndonos de lleno en el juego, lo primero que hay que hacer es explicar su planteamiento de forma básica: Animal Crossing: Wild World nos propone vivir en un pueblo lleno de simpáticos animales con los que podremos hacer amistad y charlar. Pero aparte de relacionarnos con los vecinos, hay mucho más que hacer. Podemos ganar dinero de diferentes formas para luego pagar la hipoteca y ampliar nuestra casa, o bien comprar diferentes útiles de lo más variado (en total tenemos más de 1000 objetos). En definitiva, en Animal Crossing no hay objetivos, sólo vivir la vida. Y puede parecer un planteamiento tonto e incluso aburrido, pero está lejos de ser así. Y ahora vamos a ver por qué.
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