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Aspectos básicos
Para comprender mejor el concepto de Animal Crossing: Wild World, esta crítica se estructura en diferentes apartados que ilustran las posibilidades de juego en sus diferentes campos. No obstante, y antes de desentrañarlo, conviene aclarar los puntos básicos de su desarrollo.
Lo primero que hay que tener claro es que estamos ante un juego que nos otorga una total libertad de acción. Es decir, que no hay ningún objetivo que cumplir, ninguna pantalla de "Game Over", ni siquiera de "The End", pues Animal Crossing es un juego sin fin. Ahora bien, quien se atenga a esta definición puede pensar que estamos ante un título monótono y rutinario. Nada más lejos de la realidad, pues el número de quehaceres es enorme, y Animal Crossing tiene la virtud de sorprender al jugador incluso cuando se lleven varios meses jugando. Pero esto quedará más claro cuando lo analicemos parte a parte.
Antes de empezar, otra premisa fundamental es el asunto del tiempo real. Animal Crossing, haciendo uso del reloj interno de NDS transcurre en el día y hora que vivimos en la realidad, y es obvio que según la época y la hora nuestro pueblo cambie. Pero esto no se limita a que podamos ver cómo cambia de la noche al día (cambio, por otra parte muy gradual y bien distinguido, con atardeceres, amaneceres...) o cómo en Primavera caen las florecillas, sino que determinados eventos tienen lugar en algunos días o a determinadas horas, y la sensación de decir, por ejemplo "huy, por fin es Sábado y ya son las 12, voy a poner el Animal Crossing, que es el torneo de pesca" es impagable.
Por otra parte, incluso el clima cambia en Animal Crossing. Podemos encontrarnos, de forma totalmente aleatoria, días soleados, nublados, lluviosos (nevados en Invierno) o tormentosos. Además, el tipo de climatología cambia según la época, encontrándonos en Verano fuertes tormentas ocasionales, o mucha nieve en Invierno.
Con todo esto, Animal Crossing logra crear de forma magistral un mundo propio, en el que la instrospección alcanzada por el jugador puede ser altísima, y que incluso llega a hacer que en ocasiones olvidemos la realidad. Y he aquí la gran virtud del juego, único en su especie. Y ahora, por fin, lo vamos a desentrañar para ver esto más claramente.
Comenzando una nueva vida
Ahora bien, Animal Crossing no despliega todas sus posibilidades desde el comienzo. Obviamente, primero tenemos que habituarnos a su planteamiento, y para ello contamos con una especie de introducción en la que llegamos al pueblo en un taxi conducido por un viejo amigo del original de GameCube. Tras el viaje, nos recibe Tom Nook, tendero local, quien nos vende la casa. Ahora bien, el dinero que llevamos encima se queda algo corto para pagarla, por lo que nos vemos obligados a trabajar en su tienda, algo que nos sirve para ir tomando contacto y aprender sus aspectos básicos, como las relaciones vecinales, los objetos y movernos por el pueblo; y consiste en cumplir determinados encargos de Nook por todo el pueblo. Además, durante esta primera etapa, los vecinos nos ayudan mucho explicándonos todo lo que podemos hacer.
Acabada la pequeña introducción, es cuando Animal Crossing se muestra en todo su esplendor, y despliega su total libertad y su enorme cantidad de posibilidades. Obviamente, la introducción no lo enseña todo, y la experiencia propia es en muchos casos el factor para aprender a movernos por nuestra nueva vida.
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