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Las relaciones con los vecinos
Uno de los pilares sobre los que sustenta la vida humana es el de las relaciones sociales, y Animal Crossing es fiel a este principio, puesto que en nuestro pueblo encontraremos peculiares vecinos con los que entablar amistad. Y el definirlos como peculiares viene dado por el hecho de que son animales de diversa índole, pero que hablan en perfecto castellano, en nuestro caso.
Cuando nos encontramos con un vecino, podemos entablar conversación con él. Lo normal es que nos hablen de cosas nimias, como el nuevo traje que llevan o lo bien que se llevan dos vecinos determinados. Estas conversaciones, en ocasiones, nos dan pistas o consejos para hacer mejor las cosas, pero por lo general son simpáticas charlas sobre diversos asuntos que en más de una ocasión logran hacernos reír.
Pero los diálogos no siempre son triviales, ya que en ocasiones los vecinos pueden pedirnos ayuda para que llevemos algún objeto a otro vecino en un tiempo determinado, y darnos una recompensa si lo hacemos, o bien nos pueden retar a que cacemos algún insecto o pez antes que ellos, o a que les consigamos algún objeto. Por otra parte, también puede suceder que en ocasiones nos vean y nos llamen para hablar sobre algo más "especial", como inventarnos un saludo, hacer algún test de personalidad o ponernos nuestro propio mote entre otras muchas cosas. Y por último, también pueden pedirnos que quedemos con ellos a una hora determinada para que conozcan nuestra casa, conllevando un enfado por su parte si les damos plantón.
Pero los vecinos también se relacionan con los otros habitantes de nuestro pueblo, y en ocasiones podemos asistir a divertidos diálogos entre ellos en los que es posible intervenir.
Además, los vecinos no son siempre los mismos, puesto que de vez en cuando alguno se muda (aunque podemos evitarlo) para dar paso a otro, y es que hay más de 200 vecinos diferentes. Según nos llevemos mejor o peor con ellos, tienden más o menos a mudarse. Para estar a buenas con un vecino hay que hablar con él, hacerle favores, enviarle cartas... Si le caemos muy bien a alguno, incluso nos da su foto para que la coloquemos en nuestra casa.
En las animales relaciones con los vecinos está uno de los mayores aciertos del juego, pues cada uno (ocho como máximo en el pueblo, entre ellas y ellos) tiene una propia personalidad (en realidad existen seis tipos diferentes de carácter para los vecinos, pero ninguno es exactamente igual a otro) y el juego logra magistralmente que le cojamos cariño a un vecino u odiemos a otro. Esto se consigue gracias a la perfecta construcción de sus diálogos, y a su marcada humanidad, que incluso hace que atraviesen diferentes estados de ánimo (tristeza, enfado, euforia...). Todo esto hace de la sociabilidad un pilar básico de Animal Crossing. De hecho, es normal que algún día pongamos el juego sólo para charlar un rato con los vecinos.
Personajes y eventos especiales
He aquí uno de los usos más acertados que da el juego al reloj interno de la DS. En determinados días y a determinadas horas, pueden aparecer personajes especiales con una determinada función, o bien pueden tener lugar eventos en los que podemos participar. Por ejemplo, en la plaza del ayuntamiento pueden aparecer una pitonisa o un mercader, o bien podemos encontranos con el pueblo con una vendedora de alfombras. Por lo general, estos personajes sirven para obtener de ellos determinados objetos, y algunos nos exigen que llevemos a cabo una determinada acción para obtenerlos.
En lo que se refiere a eventos especiales también tienen lugar en determinados días y a determinadas horas. Por ejemplo, están los concursos de pesca y caza de bichos, donde competimos con los demás vecinos y ganamos si cazamos el ejemplar de mayor tamaño; el día del mercadillo, donde podemos comprar o vender a los vecinos objetos de segunda mano; otros que son sólo de observación, como los fuegos artificiales o nochevieja... hay una gran variedad de eventos, y lo mismo sucede con los personajes especiales.
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