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Jugabilidad
Animal Crossing incluye dos tipos de control, entre los que puede alternarse en cualquier momento. Uno es completamente táctil, y en él movemos a nuestro personaje rotando el stylus alrededor de él y tocando la dirección que queramos seleccionar. Por otra parte, las acciones como coger un objeto se realizan tocando dicho objeto, y la interactuación, como abrir una puerta o encender una radio, se realiza tocando sobre nuestro personaje. Pero este control es especialmente útil para movernos por lo menús de forma más cómoda y rápida.
Por otra parte, tenemos un control clásico a base de botones en el que usamos A para realizar las interactuaciones, y B para las acciones, y nos movemos con la cruceta. Lo normal es que optemos por este control para movernos con nuestro personaje, y por el táctil para utilizar los menús.
Y ya que mencionamos a los menús, hay que decir que éstos son muy completos y prácticos: incluyen un mapa del pueblo, los objetos que llevamos (un máximo de quince), los peces e insectos que hemos cogido, una ventana de conversación para el multijugador, y una ventana para nuestros diseños.
Apartado gráfico
El apartado gráfico de Animal Crossing no pasa por ser de lo más destacado para la portátil de Nintendo, pero cuenta con una calidad más que suficiente para cumplir su función.
Empezando por los escenarios, hay que decir que destacan sobre todo por su alto componente interactivo. Éstos cuentan con un diseño algo simplón, sin demasiados alardes técnicos, pero son muy coloristas y graciosos, y ambientan a nuestro pueblo de maravilla. Podemos contemplar edificios, árboles, muebles, lagos y ríos, el mar... la variedad es enorme, pero las texturas son algo pobres, como por ejemplo las del agua o las rocas. Además, tienen algo de pixelación. Aunque eso sí, el nivel de detalle es algo mayor, pero repetimos, la principal y más necesaria virtud que despliegan es su enorme interactividad: en ellos podemos observar cambios y entrar en contacto con algunos de sus elementos.
Por otra parte, los personajes tienen un diseño detallado, aunque algo pixelado. Pero la principal virtud es la variedad, dado que nos encontramos con un montón de animales distintos, y no hay dos iguales ni parecidos. Por ejemplo, podemos tener vecinos tan dispares como águilas, perros, ardillas, pulpos, gatos, elefantes, cerdos... aunque todos ellos con diseño algo humanizado. Por otra parte, el diseño de cada uno suele dejar traslucir su personalidad. Además son muy expresivos, y tanto en las conversaciones como al verlos podemos intuir distintas expresiones: enfado, tristeza, sarcasmo, risa, vergüenza... Además, sus movimientos se realizan de manera muy natural. Todos estos aspectos contribuyen enormemente a darle una marcada personalidad a cada uno de los vecinos, lo que hace en última instancia que el componente social de Animal Crossing sea casi perfecto.
En lo que se refiere a efectos, éstos puden ser contemplados principalmente en la climatología: la noche y el día pueden ser perfectamente distinguidas, así como la lluvia, la nieve, la tormenta, la niebla, el atardecer... La riqueza de variedad en este aspecto está garantizada.
Hay que hacer también mención al sistema de cámaras: en él podemos contemplar a nuestro pueblo como una especie de esfera terrestre sobre la que nos movemos. Conforme avanzamos, vemos como va rotando y alejando los edificios más lejanos, hasta que la "niebla" de la que hace uso el juego la oculta, pero sin abusar de ella. Así pues, todo el escenario se genera de forma continua, y no en forma de "parcelas", como sucedía en GC.
En definitiva, los gráficos de Animal Crossing cumplen de sobra su función, aún sin ser de los mejores que se hayan visto en la portátil de Nintendo.
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