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Animal Crossing: Wild World
El jardinero, pescador, cazador fiel
Animal Crossing para GameCube, pese a la originalidad de su planteamiento, y al arriesgado lanzamiento en Europa, no dejó de ser un título sin demasiado calado, que consiguió dividir a los usuarios que, o bien quedaban prendados con su mecánica de juego, sin acción, sin propensión a partidas maratonianas, con la práctica obligación de jugar diariamente, o bien aborrecían este estilo de juego que nos obligaba a realizar acciones como pescar, plantar frutales para posteriormente recolectar sus frutos, decorar el pueblo con plantas, quitar los hierbajos, comerciar, conseguir un hogar más opulento, para lo cual debíamos ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente, conseguir colecciones de objetos, etc.
Quizás la estética del título, el retraso respecto a su lanzamiento en origen, porque no decirlo, quizás la ola de negatividad relacionada con GameCube, hicieron que este título no tuviera la suficiente repercusión y quedara muy lejos de otros integrantes del género de simuladores sociales como el celebérrimo Los Sims. Las expectativas de Nintendo con esta secuela programada para Nintendo DS eran bien diferentes. Tanto la dinámica de ventas de la consola y su catálogo de juegos en diferentes territorios, la inclusión de soporte WiFi, y la sabia adaptación a una plataforma portátil han conseguido que tanto en Estados Unidos, como especialmente en Japón, donde supera con creces los dos millones de unidades vendidas, este título goce de una vez por todas del merecido éxito, dejando de lado una estética que a priori nos puede llevar a conclusiones equivocadas.
El próximo 31 de marzo aparecerá en nuestro país Animal Crossing: Wild World, y habiendo podido jugarlo en profundidad, incluso disputando campeonatos online de prensa, dentro de grupos de comunidades integrados por treinta personas, nos creemos en disposición de daros unas rápidas pinceladas acerca de lo que nos puede ofrecer el título, que no es poco, aunque tampoco queremos destriparos ciertas sorpresas.
Para aquellos que no conozcan la franquicia, decir que Animal Crossing es un simulador social donde encarnaremos a un personaje que viaja hacia un nuevo pueblo donde deberá establecerse, comprando una modesta casa a Tom Nook, el dueño de la tienda local. La compra de esta casa nos hipotecará inicialmente, y se nos introducirá en la mecánica de las tareas básicas trabajando durante un día para Tom Nook, haciendo encargos para él que nos reportarán dinero, nos harán conocer a los vecinos existentes y nos hará familiarizarnos con las acciones básicas del título.
Animal Crossing es un título que refleja el transcurso del tiempo de forma totalmente realista, tanto las horas del día, días, semanas, meses, y estaciones. De esta forma los hábitos de los personajes, los horarios de apertura de la tienda de Tom Nook, la tienda de moda, los peces disponibles en función del mes, hora o lugar, las estrellas visibles, la apariencia de los árboles, la aparición de eventos especiales que ocurrirán durante un día en concreto del año, la llegada de visitantes especiales, etc., dependerán de este ciclo diurno/nocturno y del paso de los meses.
Animal Crossing: Wild World fomentará la sociabilidad con nuestros vecinos de esta nuestra comunidad, debiendo presentarnos, conocer sus gustos, algo muy útil para afrontar ciertos cuestionarios o preguntales eventuales, incluso de cara a cartearnos con ellos y regalarles objetos que podrían agradarles en extremo. De esta forma el mantener contentos a los vecinos, tanto por el trato con ellos, cuidándoles cuando estén enfermos, satisfaciendo encargos de entregas, conseguir dotarles de una expresión o vocablo con gancho, cuidar el pueblo para que les sea atractivo, tanto por la llegada de vecinos de otros pueblos, el conseguir un acabado conforme a los gustos o preferencias de los vecinos respecto a vegetación, instalaciones, permitirá que permanezcan en el pueblo, aunque en algunos casos será prácticamente inevitable que se muden a otras localizaciones.
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