
|
Animal Crossing
La vida es bella
Review realizada a partir de la versión NTSC (americana), versión más recomendable que la original japonesa si se va a importar el juego.
Resulta imposible reducir a unas pocas páginas todo lo que forma el universo Animal Crossing así que intentaré resaltar lo más importante, todo con el objetivo de ayudar a cualquier usuario indeciso que no sepa si merece la pena o no adquirir el juego en una tienda de importación junto con el Freeloader, periférico imprescindible, y que ronda los 20 Euros, si se quiere jugar en una consola europea (PAL).
Para empezar y despejar muchas dudas hay que aclarar que Animal Crossing no es un Sims a la Nintendo. En el superventas de EA, el objetivo es nuestro (o nuestros) personaje. Tenemos que llevarlo al baño, hacer que no muera de hambre, mantener alto su nivel de diversión y hacer muchos amigos, entre otras muchísimas cosas, todas orientadas a mejorar la calidad de vida de nuestro querido Sim. En Animal Crossing, el feo muñecajo que controlamos sólo es el puente y enlace entre el jugador y la diversión. No importa si come poco o nada, no tiene que visitar el baño cada cierto tiempo y hagas lo que hagas ni se aburrirá ni de divertirá. En definitiva, nosotros mismos somos dueños y protagonistas de Animal Crossing, nosotros decidimos qué hacemos y cómo lo hacemos sin restricciones impuestas por el propio sistema de juego.
Además, Animal Crossing no entraña dificultad alguna a parte de tener que aprenderse los controles, ya de por si muy simples. No existe un reto de habilidad o tenacidad, tampoco tendremos que rompernos la cabeza a pensar o superar complicados puzzles. Ésta es una de la cosas que hacen al juego único y seguramente solo comparable, manteniendo las distancias, con la saga Harvest Moon.
El comienzo
EL juego empieza en un tren. Desde una vista en primera persona vemos como un amistoso animal llamado Rover se sienta enfrente de nosotros e intenta entablar una conversación. Nosotros podemos mostrarnos simpáticos a través de las respuestas que demos a Rover o simplemente intentar que nos deje en paz. Aunque este principio parezca un poco estúpido, el aspecto definitivo de nuestro personaje dependerá de lo que contestemos a nuestro compañero de viaje, lo que no deja de ser bastante curioso.
Una vez abandonemos el tren, el viejo y avispado Tom Nook, que a parte de alquilarnos una casa en nuestro nuevo pueblo por un "razonable" precio es el dueño de la única tienda del lugar (todo un monopolio vamos), nos llevará al que será a partir de ese momento nuestro hogar.
Tras realizar algunos trabajitos para el mapache Tom seremos libres, nuestra única obligación será ir pagando nuestra nueva casa poco a poco. Comienza de verdad Animal Crossing.
|

|