Análisis
El poder de la memoria
Con poca diferencia con el lanzamiento japonés, Nintendo Europa nos trae Another Code, una aventura gráfica muy especial que basa todo su potencial en el argumento y la resolución de enigmas.
Por Julio Ibarra Muñoz
| Publicado el día 21/06/2005 00:03
Desarrollo
Tras el argumento, toca hablar de la jugabilidad de Another Code. Aunque en un principio pueda parecer que se aleja de las bases impuestas por el género, en realidad está dentro de lo visto ya en otras aventuras gráficas de ordenador, salvando las distancias dado el sistema y que le proporciona algunas ventajas, pero también ciertos inconvenientes. Además, resulta algo peculiar ya que en algunos momentos el juego se convierte casi en una aventura conversacional donde el jugador es más un espectador que una parte integrante de lo que sucede.
Durante la acción y gracias a las dos pantallas de Nintendo DS siempre dispondremos de dos vistas de lo que sucede, aprovechándose también esta posibilidad para potenciar la manera de narrar la historia. En la pantalla táctil tendremos una vista vertical de Ashley en el entorno o estancia que se encuentre, y podremos controlarla a través del stylus o también con la cruceta. Ambos métodos son igual de efectivos, aunque en muchos momentos y a la hora de interactuar con objetos sólo podremos hacerlo por medio de la pantalla inferior. Por su parte, la pantalla superior nos mostrará distintas escenas prerrenderizadas del lugar en el que estemos. Cuando en algún momento podamos inspeccionar más a fondo la estancia, se iluminará un icono en la parte superior derecha y al presionarlo la imagen prerrenderizada de la pantalla superior bajará a la táctil para que podamos tocar e investigar todo lo que queramos a nuestro gusto. Ashley irá describiendo con comentarios lo que vaya viendo y, si algo es misterioso o importante, la cámara se acercará y podremos ver en detalle dicho objeto. De este modo iremos completando nuestro inventario con útiles que luego pueden servirnos más adelante, y al mismo tiempo iremos encontrando pistas sobre nuestra familia y la historia de la isla de Blood Edward y el pequeño D.
Los puzzles y acertijos a los que nos iremos enfrentando se realizan todos ellos desde la pantalla táctil o el micrófono y no son en ningún caso complejos salvo quizá un par de ellos. La mayoría además se basan en utilizar el objeto adecuado en el lugar adecuado y suelen ser situaciones muy intuitivas. También se hace todo más fácil porque casi nunca podremos recoger algo para lo que no hayamos encontrado utilidad antes, lo que limita mucho la posibilidad de probar cosas para "ver que pasa" ya que nuestro inventario nunca tendrá decenas de cosas guardadas a un mismo tiempo. Esto y la a veces escasa interacción con el entorno le resta un poco de profundidad al desarrollo, algo que agradecerán los novatos porque hace todo más sencillo pero que puede no gustar a los perros viejos de las aventuras gráficas. En Another Code no tendremos un menú lleno de objetos para utilizar o unir a nuestro gusto, tampoco diálogos en los que podamos dirigir la conversación en uno u otro sentido de manera determinante para el desarrollo, ni escenarios enormes en los que investigar hasta el último rincón. Se trata más de una aventura en la que disfrutar del argumento, de como vamos descubriendo lo que ha sucedido y de los momentos en los que la pantalla táctil se torna protagonista con algunos retos ingeniosos y muy originales -y sin olvidar al micrófono. Y no desvelamos más-.
La mayor peculiaridad de Another Code es que siempre llevaremos encima una aparato portátil denominado DAS. Con él, además de organizar el inventario y poder repasar los documentos y textos que vayamos recogiendo, también podremos realizar fotografías para más tarde verlas, girarlas o manipularlas. En más de una ocasión será imprescindible usarlo para avanzar, y la posibilidad de hacer capturas de cada lugar por el que pasemos nos ayudará a recordar que sitios debemos volver a visitar o que lugares queremos revisar más a fondo. Además, el DAS también sirve para leer los datos almacenados en tarjetas que iremos encontrando por la isla, algunas de ellas de mucha importancia.
Por último, no podemos pasar por alto el mayor problema que Another Code se encontró en su salida en Japón. La duración del juego en la primera partida ronda las 8 horas y aunque dependerá en buena medida de la pericia del jugador y de las veces que se quede atascado, difícilmente superará las 12 horas de aventura en total. A ésto hay que unir que el título no es demasiado rejugable, aunque sí se ofrece a una segunda revisión para descubrir todos los secretos y los detalles que podamos haber pasado por alto. Para compensar este contratiempo y como ya hemos señalado, Another Code es un juego muy intenso, algo que en cierta medida subsana que dure un suspiro. Esta vez sí se cumple la frase popular de que las cosas buenas duran poco.
Los recuerdos y la memoria, las claves de Another Code
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Arriba una imagen estática en detalle, abajo la pantalla táctil con la vista aérea.
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