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El sistema de juego no ha cambiado nada, seguimos formando parte de una mecánica conocida y amena. A lo largo de los casos debemos examinar escenarios para recolectar pruebas, presentarlas, hablar e interrogar a los personajes involucrados de forma conveniente y sintetizar toda esa información para presentarla en el momento de la verdad. El objetivo: defender a nuestro cliente a toda costa a base de analizar los testimonios cuidadosamente y elegir la prueba adecuada que contradice lo expuesto. Cabe resaltar que en esta ocasión no podemos presentar a los interrogados los perfiles de los personajes cuando queramos, lo que sin duda facilita la tarea a la hora de sonsacar información. El sistema de menús y la apariencia de los mismos siguen el estilo marcado por los anteriores episodios, aunque en esta entrega las novedades son más llamativas.
Esta vez encontramos escenas cinemáticas más elaboradas y un uso prolífico de las 3D, algo exigible al ser un capítulo diseñado para DS y que facilita la comprensión y la inmersión del jugador. Escenas más cuidadas con modelados tridimensionales que nos presentan las situaciones en las que el crimen tuvo lugar o recrean determinados momentos clave con un efectivo resultado. Y, en efecto, las pruebas que recogemos pueden ser investigadas desde cualquier ángulo y analizarlas resulta más entretenido que en anteriores ocasiones, ya que quizá para saber qué esconde un objeto debemos mirar debajo o enfocarlo de forma estratégica.
Además contamos con una tecnología más avanzada, similar a lo visto en el último episodio del primer Phoenix Wright, que incluyen escáneres, detectores de huellas y Luminol, esencial para encontrar la sangre que no podemos ver. Un completo equipamiento que, sin embargo e incomprensiblemente, no se aprovecha todo lo que cabría esperar teniendo en cuenta lo mucho que aportan a la monotonía, y que parecen apartarse de la columna del juego para no desviar la atención del jugador y recordarle que esto no es un simulador de CSI. Aun así no han encontrado un equilibrio, porque se echa en falta después de cuatro juegos un uso más activo de dichas funciones.
En cuanto al apartado sonoro, es cierto que estos juegos siempre han dispuesto melodías pegadizas y emocionantes que resultan poco menos que perfectas en cada ocasión y que se han renovado de forma envidiable en cada entrega. Este cuarta parte no iba a ser menos y encontramos una calidad mayor en las composiciones que siguen marcando el estilo característico de la serie y que se identifican de forma inmediata con el capítulo en cuestión.
La hora de la verdad
Los psicocandados, o los candados que encontrábamos en dos de las entregas anteriores y que representaban datos ocultos que el personaje no quería desvelar, han desaparecido, dejando lugar a un sistema mucho más sencillo e intuitivo: nuestra observación. Si en esa ocasión debíamos presentar pruebas para romper los candados ahora debemos percibir las mentiras que se perpetren en los testimonios. Apollo dispone de un brazalete, similar en funciones a la Magatama, que se activa cuando alguna mentira se refugia tras un gesto sospechoso. De modo que debemos encontrar esa parte del testimonio que creamos inestable y a través de un efecto de zoom algo psicodélico observar con la pantalla táctil los gestos del personaje en cuestión y señalar aquél que nos parezca signo de debilidad o de inseguridad. Aunque se percibe más creíble, esta opción la verdad es que es un añadido que pasa sin pena ni gloria.
Conclusión
Lo cierto es que se agradecen las nuevas características implementadas y siempre es de recibo que se nos desafíe con casos emocionantes y desafiantes como los de la saga Ace Attorney. Como historia al juego se le puede reprochar más bien poco, ya que comprende un arsenal potente de giros y situaciones realmente inesperadas, algo necesario en un juego así, pero que además Capcom maneja de forma magistral. Es una aventura esencial en DS que mantiene las virtudes de las aventuras gráficas sin salir de un estilo propio y que divierte, aunque se antoja más corto que las anteriores entregas, exceptuando un último caso magníficamente llevado a cabo. Con todo esto, sus defectos y sus virtudes, es un juego que va a convencer indudablemente a los fans de la saga y que dejará algo perdidos a los nuevos usuarios que, sin embargo, no van a poder remediar el hecho de sumergirse en un mundo tan atrayente.
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