Análisis
Altaïr llega a tú móvil
Gameloft acomete la titánica tarea de recrear dentro de lo posible, el universo Assassin's Creed
Por satsuinohadou
| Publicado el día 04/03/2008 14:20
El primer nivel, así como los momentos en los que se introducen nuevas dificultades, armas, o posibilidades particulares de interacción, se ven salpicados por sencillos tutoriales en pantalla que nos indican que botones pulsar. La forma de mover a Altaïr es bien sencilla, 6 y 4 son las direcciones de movimiento, pudiendo correr si pulsamos dos veces hacia delante, y realizar una esquiva en forma de voltereta si pulsamos dos veces atrás. Podemos agacharnos pulsando 8, y desde esta posición atravesar zonas de techo bajo, o bien rodar rápidamente si pulsamos adelante, adelante. Con 1, 2 y 3 saltamos, modificándose la distancia en función de nuestra velocidad de desplazamiento. También podemos subir por escaleras, avanzar por tuberías, realizar escalada mediante saltos rebotantes, o bien subir por los muros o correr por las paredes agarrados de una cuerda.
Nuestro asesino es capaz de colgarse y balancearse de cuerdas, más libremente cuando dispongamos de ganchos, descolgarse por estrechas paredes al estilo Sam Fisher, montar a caballo, y atacar con la espada desde cualquier posición. Se juega con incluir trepidantes secuencias del estilo Quick Time Event en las que se realizan espectaculares acciones pulsando en el momento oportuno el comando que aparece en pantalla. También encontramos secuencias slow motion en las que igualmente tenemos que pulsar en repetidas ocasiones el botón que aparece en la pantalla de nuestro terminal móvil.
Podemos golpear tablones para crear puentes, emplear escaleras para rotar de forma algo cómica y avanzar, o incluso hacerlas caer para rebotar y llegar a otras plataformas. Conforme avanzamos en la aventura encontramos nuevos peligros como enormes engranajes que giran y que nos exigen calcular nuestros saltos, plataformas puntiagudas que debemos invertir al golpear unos engranajes, enormes ruedas a las que debemos asirnos calculando el momento idóneo de salto respecto a su giro, etc. En este sentido el juego introduce constantemente nuevas experiencias plataformeras que evitan que nos aburramos durante sus doce niveles.
Respecto a los combates disponemos de varias variantes en función del enemigo a afrontar. Si pillamos a un enemigo por la espalda, podemos aproximarnos andando y pulsar 5 en sus proximidades para ejecutar un asesinato sigiloso. Si fallamos este comando, bien por llegar haciendo demasiado ruido, o por aproximarnos demasiado, entramos de lleno en un intercambio de golpes en el que debemos hacer gala de nuestros ataques y combos, que iremos acumulando conforme avance la aventura. Ciertos templarios hacen uso de un escudo para parar nuestros golpes frontales, debiendo cambiar de estrategia. En estos casos debemos pulsar 2 en el momento apropiado para parar y desviar el ataque rival, pasando a realizar automáticamente un acrobático salto en el aire que podemos culminar pulsando 5 para realizar un daño tremendo en una estocada aérea.
Otros enemigos a afrontar serán arqueros que nos exigen esquivar sus proyectiles lanzados periódicamente, enemigos que trepan por los muros y nos atacan al estilo Vega con unos saltos bastante predecibles, o incluso rivales que nos lanzan teas ardientes que debemos devolver para quemar las estructuras de madera donde se encuentran.
El juego permite emplear el fuego de antorchas fijas para interactuar con objetos y enemigos. De esta forma podemos quemar ciertas superficies de madera usando la ballesta para incendiar por contacto la flecha, o bien dejar caer el fuego para quemar a los enemigos situados sobre zonas con aceite, o incluso derretir el hielo que inunda Massyaf. En esta zona de Massyaf, la segunda área del juego tras Acre, debemos preocuparnos además de nuestra barra de energía y de no caer en trampas mortales, de calentar nuestro cuerpo, y evitar que la barra de temperatura corporal caiga hasta cero.
Al llegar a donde se ubica el objetivo encontramos que en ocasiones debemos combatir con un clásico esquema de jefe final, superando sencillos patrones de ataque y golpeando en el momento oportuno, o simplemente realizando alguna acción sigilosa. De esta forma se trata de reflejar el carácter variado de formas de asesinato del original, aunque siempre de una forma prefijada.
A lo largo de los escenarios encontramos multitud de puntos de control que nos permiten no tener que iniciar el nivel si morimos en un intento. Además disponemos de barriles que pueden esconder pociones de vida, serpientes que nos atacarán, o incluso expansiones de vida que aumentan nuestra barra al recoger cuatro porciones. El no disponer de un contador de vidas limitado hace que el progreso por los sencillos niveles no sea demasiado complicado.