Análisis
Nada es verdad, todo está permitido
Ubisoft Montreal nos presenta la evolución del género de las aventuras de acción, un título que conjuga ambientación, plataformas, infiltración y combates de altura
Por satsuinohadou
| Publicado el día 12/11/2007 18:31
Antes de continuar describiendo elementos de la jugabilidad de El Credo del Asesino, pasemos a describiros el sistema de control del juego. El uso de los sticks analógicos del mando de Xbox 360 resulta bastante tradicional, el izquierdo se emplea para mover a Altaïr o Desmond, mientras que el derecho maneja la cámara. Una pulsación del RS hace que la cámara se centre tras nuestro héroe. La cruceta digital sirve para cambiar al vuelo el arma que Altaïr esgrimirá. Conforme conseguimos completar objetivos y recuperar rangos vamos obteniendo de vuelta nuestro equipamiento como maestro de Assassins. Disponemos de una espada para el combate, un cuchillo oculto en nuestro antebrazo, unos cuchillos que podemos disparar a distancia, así como nuestros puños desnudos.
Altaïr puede realizar un amplio número de acciones que varían en función del contexto o el modo de activación del personaje. Normalmente los botones frontales sirven como ataque, comando para mezclarse con la gente, lo que lleva a Altaïr a adoptar la pose de clérigo, el movimiento para apartar a un lado a los peatones, así como la vista de águila que nos proporciona en parado információn relevante acerca de amenazas, objetivos de información o blancos de asesinato. Con Right Trigger apretado los comandos de mezclarse y apartar a un lado cambian de función, y podemos saltar o agarrar. Si además de pulsar RT, movemos al personaje, estos mismos comandos pasan a convertirse en un sprint/carrera libre, así como la acción de chocar.
El denostado Assassin posee unas habilidades acrobáticas increíbles, aunque como mencionó Jade Raymond en la presentación del juego delimitadas por una escala real que representa lo que verdaderamente puede llegar a hacer un ser humano. Se ha puesto un énfasis especial en materia de control para no complicar tremendamente las acciones plataformeras o de Free Running. Por lo tanto, y en plena carrera, mantener RT y A nos permite saltar de una plataforma o mástil a otro, subirnos por las paredes, a cajas, tiendas, atravesar de un salto puestos de comercio, ejecutando con enorme sencillez, fluidez, y espectacularidad, maniobras de fuga.
Nuestro héroe puede trepar a cualquier lugar que se le antoje. Esta afirmación debe ser ponderada por el increíble tamaño que poseen las ciudades, unido a la altura de las construcciones, lo que otorga una dimensión desconocida a este tipo de aventuras, con un enfoque donde la verticalidad posee una importancia vital. Tanto por la escalada a las atalayas para actualizar nuestro mapa y objetivos de investigación, para escapar de persecuciones, acortar el camino por intrincadas callejuelas o bazares, debemos prestar una enorme atención a la arquitectura y arte de estos edificios. Cualquier saliente es un asidero por el que trepar, aunque no todas las paredes o alturas ofrecen un lugar por el que progresar. Altaïr deberá buscarse las castañas en muchas ocasiones para trepar a un edificio adyacente y desde el mismo conseguir asirnos tras un espectacular salto a una cornisa, ventana, una estatua, etc. Si tenemos en cuenta que muchos de estos lugares poseen una vigilancia bastante estrecha, haciendo saltar las alarmas si no escuchamos las órdenes que nos exhortan a abandonarlos urgentemente, seguramente nos daremos cuenta de que nuestras acciones deberán estar bastante medidas. Altaïr puede agarrarse en pleno salto pulsando el botón B, que sirve cuando estamos colgados para soltarnos y dejarnos caer. El Assassin es capaz de caminar sobre estrechos andamios, ejecutar piruetas y giros gimnásticos en mástiles, rebotar contra muros, saltar de un saliente a otro cercano, así como ascender y descender en plena escalada.
Lejos de resultar acciones orientadas a aumentar la espectacularidad de la acción con CGs donde no manejamos al personaje, Ubisoft Montreal ha conseguido implementar un control ágil, versátil, intuitivo, que nos permite ejecutar acciones eficaces a toda velocidad. Tras un par de misiones, y la consecución de una serie de habilidades, conseguiremos dominar las acrobacias de nuestro personaje y tomar decisiones de fuga o de acercamiento a blancos instantáneamente, convirtiéndose estas porciones de jugabilidad en el contrapunto de ritmo y acción de las investigaciones y exploraciones.
Altaïr también puede montar a caballo, tanto a trote, a un ritmo lento para no llamar la atención, y a todo galope. Atacar con sable en mano a caballo, bajarnos de un salto de nuestra montura para asitir a un inevitable combate, hacer que nuestra montura se encabrite, saltar obstáculos son acciones que también conseguiremos realizar fácilmente.
El botón Left Trigger sirve para fijar blancos en el juego. Esta función se aplica a diversas porciones de jugabilidad, tanto la de fisgar y escuchar conversaciones a distancia, robar documentos vitales para las misiones, o bien hacernos con repuestos para nuestros cuchillos a distancia, seguir a los oradores hasta una posición donde podamos atacarles lejos de miradas indiscretas, así como los combates. Debemos tener en cuenta que ciertos personajes no verán con buenos ojos que los tengamos fijados, de hecho reaccionan mirándonos con mala cara, incluso colocando su mano sobre la empuñadura de su espada.