Análisis
Nada es verdad, todo está permitido
Ubisoft Montreal nos presenta la evolución del género de las aventuras de acción, un título que conjuga ambientación, plataformas, infiltración y combates de altura
Por satsuinohadou
| Publicado el día 12/11/2007 18:31
Los combates a espada han sido tradicionalmente un tema que no ha sido demasiado bien resuelto por los desarrolladores. Prince of Persia o la saga Legacy of Kain son dos sagas de un notable nivel en materia de puzles y ambientación, incluso de plataformas, pero que han fracasado en sus luchas a espada. Ubisoft Montreal, responsables de Prince of Persia han tenido en mente dos objetivos prioritarios para las luchas a espada en El Credo del Asesino. Por una parte convertir en esgrima, y por lo tanto un cruce constante de espadas los envites. Por otra parte conseguir reflejar los daños de una forma mucho más realista. Aquí no encontramos a un poseso golpeando catorce veces a un enemigo con tajos incomparables para ver como a la quinceava ocasión cae muerto a nuestros pies. Nuestros rivales bloquearán la mayor parte de los ataques frontales, y tan sólo el uso de tácticas avanzadas nos permite bien golpear con la mano libre mediante un puñetazo, o bien asistir a una contra mortal.
Al igual que ocurre con el equipamiento y armas, conforme tachamos nombres del listado de víctimas que nos va encargando Al Mualim, vamos obteniendo nuevas técnicas de lucha, así como una mayor eficacia con nuestras armas. Según concluimos la charla habitual con Al Mualim pasamos a disputar un tutorial opcional en el ruedo de luchas de Masyaf con los aprendices a Assassin, que parecen no dominar las técnicas. De esta forma entramos en combate al levantar las armas y fijar un blanco. RT sirve para bloquear automáticamente, y también para modificar las acciones contextuales con nuestra espada, arma más efectiva para el combate multitudinario cuerpo a cuerpo.
Podemos atacar linealmente sin resultado, o bien añadir resultados adicionales a nuestras acciones. Si según golpeamos al enemigo volvemos a pulsar el botón de ataque, podemos golpearle y desestabilizarle. Una actitud defensiva resulta vital, guardando siempre una posición que nos permita afrontar de cara a cualquier enemigo, ya que desde la espalda no podemos golpear. Con LT y RT pulsados, es decir, con un blanco fijado, y en posición de defensa, debemos pulsar el botón X justo cuando vayamos a recibir un ataque para ejecutar una contra que nos permite esquivar y dañar a los enemigos. Este daño aleatorio irá desde un puñetazo que desestabiliza y derriba al rival, a un amplio número de tajos y variantes para matar al enemigo. También podemos esquivar directamente el ataque rival, realizar un ataque fuerte que provoca que la guardia del enemigo se retraiga, o incluso rematar a un rival tendido con el cuchillo oculto en nuestro antebrazo. Esta última técnica debe ser ejecutada en tal sólo unas décimas de segundo y resulta utilísima para acabar con los blancos en batallas multitudinarias.
Como hemos mencionado anteriormente, acabar sigilosamente con un objetivo es complicadísimo, ya que poseen bastante protección. Podemos optar por ir con bastante cuidado acabando con los guardias apostados en las alturas, y ejecutar una maniobra acrobática para llegar hasta el blanco y matarle con la cuchilla de nuestro brazo antes de que pueda respirar. No os queremos engañar, este resultado es óptimo, pero requiere unos niveles de habilidad y suerte enormes. Pese a poder limpiar las alturas y cercanías del objetivo, su guardia personal impide matarlos de un plumazo. El uso de los limitadísimos cuchillos proyectil resulta vital para limpiar el campo en las alturas, o evitar que un enemigo que nos ha avistado pueda dar la voz de alarma. Pese a todo, si al disparar el cuchillo el enemigo cae desde las alturas a las cercanías de otras tropas, les alertará de la presencia de un asesino, algo que podemos utilizar en nuestro favor para jugar a la distracción y limpiar de protección un acceso guardado con excesivo celo.
La variante de posibilidades en combate, optar por muertes sigilosas, demostrar nuestro nivel con fintas, esquivas o contras, nuestra pericia lanzado cuchillos o aprovechando la mínima ocasión para acabar con los blancos, dotan a este juego de una rejugabilidad absolutamente brutal. Pese a que el número de asesinatos a acometer es limitado, cada vez que reintentemos una misión obtendremos resultados diferentes. Podemos optar por numerosímos enfoques, disfrutar de experiencias distintivas de una misma lucha, aplicar un amplio elenco de técnicas, o simplemente fracasar a la hora de ejecutar las acciones más complicadas.
En cualquier caso de nuevo debemos descubrirnos el sombrero ante el trabajo realizado por Ubisoft Montreal, quienes al igual que en el control de las secuencias plataformeras y de Free Running han conseguido aunar profundidad, variedad de opciones, fluidez y espectacularidad.