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La maestría del asesinato
El desarrollo de Assassin's Creed está basado en el más que conocido estilo "sand-box" o "método GTA", más concretamente en tres pilares bien diferenciados: la ya comentada exploración en las ciudades, la investigación de los diferentes asuntos, tramas de las ciudades y la forma de moverse de nuestros objetivos, y el combate propiamente dicho. Así, todas las misiones se desarrollan en un orden dado: nuestro mentor nos fija un objetivo, después hay que ir a hablar con un contacto del Credo de la ciudad correspondiente para conseguir los primeros datos, y, a continuación, explorar la ciudad e investigar todas las posibilidades. Por último, una vez decidida la estrategia y conseguida toda la información, le comunicamos al contacto nuestro plan y procedemos al asesinato. La misión no termina en este punto ya que hay que salir de la ciudad ilesos y para ello hay que intentar llamar la atención lo más mínimo, esquivar o luchar contra los guardas y utilizar cualquier medio a nuestro alcance para no ser descubiertos.
En muchas ocasiones comenzamos en la guarida de nuestra Orden, que se encuentra en un terreno entre las tres ciudades. Para poder viajar por este abrupto terreno lo más rápido son los caballos, que podemos conseguir en los exteriores de la ciudad. Ahora bien, para poder acceder a la ciudad también debemos deshacernos de los guardias, bien por la fuerza o por el sigilo. Una vez dentro podemos ver toda su distribución gracias a un útil mapa repleto de información, que se va llenando de las diferentes misiones, lugares de interés y personajes a medida que investigamos. Igualmente para conseguir todos sus elementos debemos subir a una serie de atalayas que sirven para poder sincronizarnos mejor con nuestro "yo" del futuro. Estos momentos ponen a prueba nuestra habilidad al escalar, en una mecánica que recuerda bastante a la de la saga Prince of Persia, de los mismos creadores que AC.
Otro de los interesantes momentos de la aventura es el robo de documentos e información, que bien se puede realizar situándonos en la espalda de ciertos personajes o agrediéndoles directamente, evidentemente sin llamar la atención. De igual manera, sólo con sentándonos en un banco podemos espiar conversaciones ajenas aunque no siempre tienen que ver con el tema que buscamos. Para saber detenidamente los personajes que nos pueden interesar en nuestro periplo contamos con la habilidad Vista de Águila, que clasifica a los diferentes personajes en diversos grupos según su importancia.
No obstante, el momento más frenético de todas las misiones es la ejecución misma del asesinato, que si bien se puede realizar en el más absoluto de los secretos (esperando a nuestro objetivo en un callejón, por ejemplo). Es si nos identifican cuando comienza alguna de las frenéticas persecuciones a lo largo y ancho de la ciudad. Para poder tener de nuestro lado a ciertas personas que pueden estorbar a los guardias podemos haberles ayudado anteriormente en ciertos momentos, por lo que durante la fase de exploración hay que estar muy atento a cualquier acontecimiento. De igual manera también hay que saber donde ocultarse, para poder despistar a nuestros perseguidores, o saber esquivar al gentío al sprintar, dado que es fácil perder el equilibrio. Por ello, y dada la alta cantidad de población en las ciudades y el de guardias lo mejor es utilizar los tejados de las casas, donde la agilidad de Altaïr, y la del jugador, dan más ventaja.
Pero no por esta elección la huida es más sencilla. Todo lo contrario. Muchas persecuciones pueden continuar por los tejados, o siendo disparados por arqueros o lanzadores de piedras, según la gravedad del asesinato. Además en esta ocasión la Inteligencia Artificial de todos los guardias, así como de algunos personajes secundarios, se ha mejorado bastante, y aunque aún sigue habiendo ciertas lagunas inexplicables actúan de una forma más lógica y menos predecible.
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