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Una casi excelencia gráfica
Con permiso de Crysis y pocos títulos más, Assassin's Creed es uno de los mejores juegos, visualmente hablando, del mercado de PC, con un aspecto gráfico idéntico al mostrado en las versiones de PS3 y Xbox 360 y con ciertas mejoras respecto a éstas, como la mayor tasa de refresco, la mejorada línea de horizonte y las extraordinarias animaciones, algunas de ellas retocadas respecto a las anteriores versiones.
En primer lugar destaca bastante la excelente recreación de las tres ciudades, principalmente en el aspecto artístico y más concretamente en el arquitectónico, con majestuosas calles cuya estructura parece más un laberinto, puestos de mercaderes retratados con sumo cuidado y majestuosas atalayas que sólo dejan entrever parte de la grandiosidad de la Edad Media. Pero no sólo estos centros neurálgicos están recreados con un alto nivel de detalle sino que el horizonte, así como los grandes caminos que comunican las tres ciudades y Mashyaf, la base del clero, cuentan con un increíble nivel de realismo. Todo ello sin casi tiempos de carga, algunos realmente mínimos, aunque existentes en ciertos momentos.
También es cuanto menos destacable el número de personajes que se mueven en todo momento por la ciudad, así como su alta variedad y su alto número de animaciones, todas ellas también recreadas con sumo cuidado. Con todas estas reacciones, por ejemplo, al ver como la gente reacciona al ver algo inusual (como escalar por una pared o cometerse un asesinato), Ubisoft ha conseguido mostrar un mundo con vida, donde la gente canta, conversa, o realiza sus quehaceres diarios. Un mundo en el que todo movimiento parece real, con una calidad de texturas del ropaje y un nivel de animaciones que hace palidecer a muchos títulos de las últimas consolas de Sony y Microsoft.
Asimismo la iluminación es magistral y el tratamiento de las luces supera con creces a lo visto en sus versiones de consola, sobrecogiendo en momentos como cuando las nubes tapan el sol o al ir bajo una agujereada capa que sirve como techo. No obstante, pese a estas excelencias hay ciertos detalles que empañan la majestuosidad final, como la fluidez de las animaciones, que si bien es inigualable, cuenta con ciertos movimientos que no están correctamente encadenados; las animaciones a bordo del caballo, que siguen sin ser convincentes; al igual que ciertos defectos de popping y clipping, que hacen aparecer objetos de la nada a una cierta distancia o hacen que ciertos objetos sean atravesados por otros, respectivamente. Unos detalles que no enturbian el producto final pero que si lo hacen ligeramente mejorable.
Con todo Assassin's Creed sigue siendo un juego muy violento y con ciertas escenas no aptas para todos los públicos. No sólo por los asesinatos que realizamos sino también por los atroces actos que cometen algunos de nuestros objetivos, que se ganan a pulso una justa venganza y una sutil y discreta muerte.
Pero todas estas excelencias gráficas también requieren un buen sacrificio, concretamente un equipo casi equiparable al que se necesita para mover Crysis en calidad media-alta. Es decir, un procesador doble núcleo a 2,4 Ghz, con 2 Gbs de Ram y una tarjeta gráfica GeForce 7800 o superior. Estos, que son los requerimientos básicos del título y con los que se ha probado el juego para realizar el presente análisis, dan un resultado óptimo reduciendo el nivel de ciertas sombras aunque ha habido algunas bajadas del framerate cuando aparecían muchos enemigos en pantalla. Nada muy destacable pero si se quiere disfrutar al máximo hay que contar con un equipo bastante actual si bien el juego de Ubisoft cuenta con un gran número de opciones gráficas a personalizar, para poder adaptarse a la gran mayoría de usuarios.
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