Análisis
Secuela por acumulación
El sistema de descargas de Microsoft acoge lo último de Wanako. Furor de recreativas texturizado y poligonizado al máximo.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 31/05/2008 02:22
Las zonas extra a pie vuelven a entrar en escena. Gracias a ellas podremos multiplicar nuestro contador de puntos y sumar alguna vida adicional. La cámara hará un zoom en estos niveles para tener un mayor control sobre la acción. Estas habitaciones subterráneas vienen a homenajear a mitos como la saga Comandos y al olvidado por muchos Gun Smoke de Capcom.
Otros homenajes en toda regla son los niveles en el espacio. A partir de la zona 16 despegaremos con nuestra ZGI hacia lo desconocido. Como si de una versión del Asteroids con scroll vertical se tratase, acabaremos con el enemigo con un manto de estrellas de fondo. Con el mismo esquema que en los niveles previos, nuestro avatar aparecerá con un traje espacial propulsado cuando el nivel de armadura de nuestro vehículo desaparezca. Estas zonas vienen a suplantar a las fases acuáticas del primer juego, donde las lanchas rápidas hacían de las suyas durante una buena parte del mapeado.
Argumento y modos de juego
No ha hecho falta contratar a prestigiosos guionistas ni a versados escritores. Tras detener las oleadas invasoras de la primera parte, nuevas hordas de enemigos estaban rezagadas esperando su momento para entrar en escena. Todo ello brevemente comentado en un párrafo antes de la primera misión. Más simple que el mecanismo de un chupete.
El modo campaña consta de treinta áreas agrupadas en de cinco en cinco por su diseño. Cada vez que terminemos una podremos continuar desde esa zona. Nada de continuaciones o partidas salvadas. Fase desbloqueada, fase en la que continuamos con nuestras tres vidas y el arsenal desde el principio. Para compensar este sistema, se ha incrementado el nivel de dificultad considerablemente, siendo un verdadero reto intentar avanzar en el juego en el nivel medio sin la ayuda de un compañero. No llega a los niveles del Ikaruga, pero tendrás que repetir alguna zona desde el principio porque a ese enemigo final le dio por improvisar rutinas de ataque. Si empezamos una partida desde el principio y vamos acumulando vidas y armas, tendremos la vaga sensación de que la dificultad es insuficiente, pero cuando otro día continuemos un nivel sin las mejoras acumuladas, maldeciremos en múltiples lenguas ante la resistencia de los enemigos frente a nuestra ametralladora de nivel uno.
El modo cooperativo es la estrella indiscutible y autentica razón de ser este título. El modo en línea funciona con tal precisión que creerás que tienes al lado al otro jugador. Los servidores empleados se muestran intratables y se consigue igualar la experiencia de juego sobresaliente de la anterior entrega.
Las “Zonas de Batalla” intentan ser una novedad dentro del apartado modos de juego, pero la realidad es otra, no se diferencian en nada del modo cooperativo. Avanzar y ganar puntos. Con la de cosas que se podían implementar y sólo tenemos dos modos de juego en el multijugador (iguales) y el modo “Campaña” para las partidas en solitario. En fin.
Al final, son los logros de la consola de Microsoft los que alargan exponencialmente la duración de los juegos. Para tenerlos todos tendrás que acabarte el juego con un amigo, recoger todas las banderitas secretas de los escenarios o acabar con la mitad de infantería de una zona con el lanzallamas solamente. En la primera parte los logros eran más imaginativos, ahora son más rebuscados y difíciles, pudiendo terminarte el juego con sólo diez puntos de doscientos (al acabar con el primer enemigo final que te encuentras). Si treinta zonas de juego es un número considerable, alcanzar todos los puntos de logro es un gran reto que te llevará mucho tiempo.