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Las batallas en Atelier Iris 2 siguen un sistema de combate bastante sencillo. Mientras vaguemos por el mundo, hay un número limitado de batallas aleatorias por escenario, lo cual implica que cada vez que entremos en un escenario, no nos veremos forzados a pelear más de la cuenta si nos perdemos, pues se acaban los enemigos hasta que volvamos a entrar allí y hayan regresado todos. Parece una buena idea que nos evita el tedio de tener que combatir contra un monstruo cada tres pasos si nos perdemos en algún punto.
El sistema por turnos no es complicado de dominar. Existe una barra de turnos de estilo similar a la que vimos en FFX, pero esta vez podemos retrasar el ataque de un enemigo mediante un golpe de carga, que echa atrás al adversario y evita que ataque. Por otro lado, tenemos los ataques normales y las habilidades especiales, la mayoría un poco inútiles. El problema con este sistema de juego es que realmente las batallas no son muy complicadas, pues mediante cargas podemos retrasar el ataque del enemigo bastante, lo que suele resultar en combates casi imposibles de perder. Esto, evidentemente, no colabora a que disfrutemos demasiado del juego. Para evitar que todos los combates se ganen con los ojos cerrados, los desarrolladores han optado por utilizar la muy cuestionable idea de dar a los enemigos un gran número de puntos de vida. Los combates no se vuelven así más difíciles, sino más largos: para haber hecho un RPG de estilo retro, podrían haber optado por la idea retro de "para ganar hay que saber jugar" antes del últimamente-muy-de-moda "voy a poner mil puntos de vida al enemigo para agotar la paciencia del jugador y que parezca que le está costando".
El apartado técnico de Atelier Iris 2 es el que más reluce. A pesar de que en las imágenes podría ser fácilmente confundido con con un juego de PSX, Atelier Iris 2 se ve muy bien en movimiento. Los gráficos son en dos dimensiones, pero están dotados de una resolución alta y un detalle exquisito, además de una dirección artística muy colorida y agradable de ver. Asimismo, en ningún momento hay píxelaciones molestas típicas de los juegos en dos dimensiones, y los efectos especiales lucen bien, como también son agradables las escenas de anime que aparecen en momentos relevantes.
Por otro lado, el apartado sonoro también es bastante convincente. Los doblajes al inglés a veces sobreactúan un poco, lo cual tampoco es del todo malo si tenemos en cuenta que las escenas de diálogo se representan al estilo Disgaea, mediante imágenes estáticas superpuestas sobre el fondo del juego. La música es correcta, y ambienta bien con el juego, sin ser precisamente memorable.
En conclusión, Atelier Iris 2 no es una maravilla de juego. No está del todo mal, y a aquellos necesitados de un RPG retro puede satisfacerles, pero la realidad es que como segunda parte es bastante más floja que la primera, con un sistema de alquimia mucho más simple y una jugabilidad que lo hace todo demasiado fácil. Tal vez los más aficionados al género quieran darle una oportunidad, pero las faltas del juego- que además no viene traducido- no hacen que sea una gran inversión.
PÁSALO >>
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