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Avatar: El Videojuego
A la caza de los pieles azules
El programa Avatar se presenta como una gran oportunidad para Jake Sully, un veterano de guerra inmovilizado de cintura para abajo. La Tierra no está precisamente en buenas condiciones, así que la humanidad (y con “humanidad” nos referimos a Estados Unidos, claro está) decide hacer una incursión en el lejano planeta Pandora, rebosante de vida, recursos y guerreros azulados conocidos como Na’vi. Gracias a la tecnología, la mente de Jake se transfiere a un cuerpo artificial similar al de estos seres de tres metros. De esta forma, el protagonista puede volver a andar para integrarse en la cultura de los invadidos y, más adelante, ganarse su afecto. Lo consigue, de hecho acaba enamorado de una joven Na’vi llamada Neytiri. Cuando estalla el inevitable conflicto entre civilizaciones, Jake tiene que elegir entre las dos razas a las que pertenece y sellar el destino de Pandora.
Éste es, a grandes rasgos, el argumento de la película más esperada de los últimos tiempos. Todavía está por ver si Avatar va a cumplir tanto las enormes expectativas que hay puestas en ella como la pretensión de James Cameron de revolucionar el celuloide. Nosotros, por supuesto, iremos a verla en 3D, que para algo tiene detrás de las cámaras al responsable de Terminator, Alien y Titanic, película que todavía mantiene el primer puesto en la lista de taquillazos.
Reflexiones cinéfilas aparte, el juego que hoy vamos a comentar es Avatar para Wii, con un planteamiento diferente al de las demás consolas y una trama que poco tiene que ver con la que hemos descrito al principio. El protagonista del juego, Rai’uk, es un Na’vi que tiene por objetivo adentrarse en los campamentos de los terrícolas para descubrir qué traman en las tierras de Pandora. La aventura, formada por trece episodios que bien se pueden acabar en seis horas o algo menos, apenas profundiza en el supuestamente inmenso universo de la película. Los vídeos son meramente anecdóticos, casi todo queda relegado a unas pantallas de texto que relatan vagamente las vicisitudes del guerrero, lo que siente hacia sus enemigos y el motivo de sus viajes. Desde luego, no es la mejor forma de llevar la narrativa de un videojuego. En otras palabras, no nos enteraremos de mucho, pero es que tampoco hay mucho de lo que enterarse.
Avatar para Wii es una aventura con más sigilo que acción, aunque en la recta final la cosa está más igualada. Utilizar el entorno a favor de Rai’uk es fundamental para evitar enfrentamientos innecesarios contra los soldados, enclenques y bastante tontos en comparación con el Na’vi, pero también más numerosos y armados hasta los dientes. Si no queremos llamar la atención, más nos vale escondernos entre la vegetación, debajo del agua, detrás de un montículo o en las alturas. Encima de la cabeza de cada enemigo hay un icono que nos indica si nota algo raro o si nos ha visto, momento en el que dará la voz de alarma y tendremos que salir por patas.
Por supuesto, en ocasiones no nos quedará otra que hacer uso de las armas. Rai’uk lleva una vara con la que encadena ataques verticales y horizontales si hacemos lo propio con el Wiimote, además de golpes sigilosos con el minijuego de botones correspondiente. La variedad de combos no es demasiado elevada, pero sí más que suficiente. Por otra parte, el arco será nuestro mejor aliado para atacar desde niveles superiores y eliminar de un plumazo a los soldados que cubren un área mayor. El puntero del mando se vuelve rojo para indicar que el flechazo será letal y amarillo para advertirnos de que sólo hará daño, así que tendremos que pensar bien si nos compensa o no arriesgarnos a que los malos nos descubran y se nos echen encima.
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