Como hemos ido comentando en las primeras páginas de este análisis, la curva de aprendizaje, facilitada por tutoriales, vídeos explicativos, y la necesidad imperiosa de practicar para mejorar de nivel los movimientos, consiguen que pronto dominemos las bases del juego, y ganemos duelos a mansalva. Entraremos en una dinámica de ascenso en La Pared de la Fama, de recolección de movimientos, podremos desechar alguno para colocar otro mejor en su lugar, ya que la variedad de movimientos disponibles en el juego es insultante. Según vayamos ganando duelos, iremos visitando nuevas localizaciones, todas ellas urbanas y que encajan a la perfección con la temática de juego, nuevas melodías que hacen más amena y menos repetitiva la tarea de entrenar, que al principio generará tedio ante la reiteración de las mismas canciones.
Entrar en torneos de cada vez más nivel, superar la Escena Callejera y afrontar los desafíos de patrocinadores a la vez que conseguimos desbloquear todas las transiciones nos ofrece juego para rato, aunque comenzaremos a notar que aunque muy divertido, el juego tiende a repetirse como podría ocurrir con cualquier juego de lucha. Por suerte, la variedad de técnicas a acometer y la autoimposición de un criterio más selectivo a la hora de crear nuevas combinaciones o tratar de imitar las demostraciones de las estrellas, puede alargar aún más la vida del juego.
Este modo Vive la Vida resulta bastante completo, y unido a la Reunión de B-Boys, tanto en multi como contra la CPU, ofrecen un espectro de modos más que decente.
A nivel técnico nos encontramos con un juego muy cuidado en materia de animaciones, y con una gran variedad de escenarios donde combatir. Indudablemente la recreación mediante capturas de animaciones del elenco de estrellas que han colaborado en el juego es el punto más atractivo del mismo. Ya que poder lograr secuencias de baile que de otra forma estarían vetadas al 99% de la población mundial, todo ello con una buena fluidez, tasa de animaciones y suavidad entre transiciones, hacen que el juego gane bastantes enteros.
El modelado de los personajes y detalles como que se les suba la camiseta y se les vean los clásicos calzoncillos "a la altura de los sobacos", resultan totalmente convincentes. Quizás podamos criticar la repetición de las animaciones al concluir los duelos. Respecto a los escenarios, las panorámicas previas a las luchas, desde ángulos elevados y alejados, muestran un motor algo brusquete y con dientes de sierra y algunos defectos. Por fortuna, el tipo de cámara escogida hace que el campo de visión sea más limitado, y el juego luzca de mejor forma en los duelos. Hay que remarcar que en algunos casos, y al situarnos delante de algún compañero o miembro del público, este tapará las indicaciones de ritmo, algo bastante molesto. Además existe el inevitable clipping si realizamos ciertos movimientos pegados a límites y objetos del escenario.
Las localizaciones escogidas para estos duelos de B-Boys van desde puertos, suburbanos, autopistas abandonadas, como la de la carrera de Grease, gimnasios, parques, plazas, azoteas de rascacielos, centros urbanos, playas, escenarios de torneos de mayor nivel, desde campeonatos británicos, trofeos de patrocinadores como Adidas, algunos de los mismos con varias variantes, y todos repletos de gran cantidad de detalles. Los menús y arte conceptual del juego están bastante cuidados, relacionados con la estética del Graffiti y los B-Boys.
A nivel sonoro el juego posee un correctísimo doblaje al castellano, así como una variedad de canciones bastante amplia, desde hip-hop, rap, temas setenteros, canciones de James Brown, que le sientan como anillo al dedo a este juego.
Concluyendo ya el análisis, debemos criticar los tiempos de carga y la reiteración de accesos a la Memory Stick que provocarán que tras salir de un duelo, pasemos un porcentaje demasiado similar de tiempo bailando que esperando a la siguiente pantalla. Sabemos que es una lacra de la consola, pero no deja de ser ciertamente molesto.
Como hemos tratado de exponer durante el análisis, y pese a que inicialmente pudiera parecer dirigido a un espectro de público muy concreto, su sencilla e intuitiva jugabilidad permitirá que cualquiera al que le atraigan estos bailes pueda realizar espectaculares combinaciones de una forma relativamente sencilla. La profundidad del control, más allá en todo caso del clásico Simón Musical, la cantidad de movimientos, modos, y posibilidades, hacen que pese a que pueda ser repetitivo, tengamos juego para rato. Además el juego permite continuar partidas de PS2 mediante la conexión USB con la doméstica de Sony, una opción que permitiría al hipotético poseedor de ambas versiones, disfrutar con la experiencia B-Boy ininterrumpidamente en cualquier lugar.
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NUESTRA VALORACIÓN
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Gráficos
Buenas animaciones y modelos, las panorámicas lejanas de los escenarios no lucen tan bien
74
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Sonido
Una excelente banda sonora, aunque supeditada al mundillo donde se ambienta, vídeos doblados al castellano
85
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Jugabilidad
Un control sencillo, con gran variedad de técnicas, y varios modos de juego, pueden no conseguir romper a la larga la monotonía
72
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Diversión
Conforme avancemos junto a la curva de aprendizaje, el título nos irá enganchando más y más, aunque a la larga puede resultar repetitivo
73
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Alternativas
Seguiría la estela de ambientación del Marck Ecko's Getting Up de domésticas, aunque en PSP no hay nada idéntico
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Buenas animaciones y una banda sonora bastante variada. El control es simple pero variado
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Termina resultando repetitivo, los tiempos de carga y acceso a la Memory Stick
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Nota final
Encaminado a los fans del mundillo B-Boy, quienes apreciarán en mayor medida las colaboraciones y movimientos, resulta un juego entretenido
73
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¿Cómo se puntúa en VJ?
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