Análisis
Mainstream Hero
Activision piensa en aquellos que no se estremecen con un buen punteo de guitarra y nos obsequia con un juego musical con un repertorio pensado para el gran público.
Por Victor Martin Ramirez
| Publicado el día 11/12/2009 01:57
La mecánica para la guitarra, batería y bajo es exactamente la misma que hemos visto en las entregas de mayores durante los últimos cinco años: notas de colores caen en una de las pantallas y nosotros debemos pulsar el botón adecuado cuando cruzan el límite inferior. Para el micrófono, sin embargo, se sigue a pies juntillas el sistema que inauguró la saga Singstar, es decir, aparece la letra de la canción y debemos cantar justo en el momento preciso y con la misma entonación que la canción original. En la lista de canciones no hay ni una sola en castellano, pero como ocurre en la saga de Sony, con mantener la entonación dan exactamente igual las palabras que digamos.
Otra novedad de la mecánica original es que durante los conciertos podemos acceder a ciertos minijuegos con los que ganar la ya clásica energía estrella: lanzar regalos, chocar las palmas con el público, salvar al pipa... En fin, esas cosas que hacen las estrellas del rock. A estos minijuegos se accede tocando un botón de la pantalla táctil, algo relativamente incómodo en ciertas canciones repletas de notas en las que no puedes dejar de tocar ni un segundo. Cuando volvamos del minijuego se nos dejarán un corto espacio de tiempo sin que cuenten las notas que fallemos hasta que nos volvamos a adaptar a la canción. Estos minijuegos son una novedad que se agradece, pues a veces viene bien un pequeño respiro entre el diluvio de notas de colores.
Ahora llega la pregunta del millón, ¿qué tal es la experiencia respecto a las versiones mayores? No nos engañemos: no es lo mismo. Lo intentan con monstruosos periféricos que duplican el grosor de la consola, pero el resultado está muy lejos de las versiones originales. En cualquier caso, el cometido final no creemos que sea sustituir la experiencia de sobremesa, sino ofrecer una alternativa para los que quieren seguir tocando la guitarra hasta en el autobús, entre otros lugares con menos decoro. En este caso, sí, la experiencia es más que digna y divertida con la guitarra, bajo y batería. Incluso mantiene la ya mítica dificultad de los Guitar Hero, pese a contar con un botón menos por evidentes limitaciones. Respecto a cantar, si bien el resultado final es aceptable, el usuario debe acercarse mucho a la consola para que esta reconozca perfectamente nuestra entonación, tan cerca que hasta cuesta leer la letra de la canción. Suponemos que esto es cosa del propio micrófono de la consola, que quizá no fue ideado para cantar (creemos que ni siquiera Nintendo pensó que esto llegaría tan lejos).
No Tour
Una de las mayores decepciones que nos hemos llevado con este Band Hero es la ausencia de un modo "Carrera" con el que podamos seguir la evolución del grupo. Es sorprendente esta omisión, porque las opciones de personalización y creación de nuestro grupo son apabullantes; podemos elegir hasta el más mínimo detalle de nuestros personajes. Sin embargo, una vez creado el grupo simplemente elegimos las canciones y el local donde queremos tocar, sin ningún tipo de meta u objetivo más que el de tocar canciones. Con esto creemos que se pierde gran parte de la gracia de este tipo de juegos.
Como sustituto de este modo "Carrera", Vicarious Visions ha llenado el juego de logros desbloqueables del estilo "Has tocado una canción con la guitarra" o "Has comprado una nueva batería". No nos parece, ni mucho menos, que hayamos salido ganando con el cambio. Sí es cierto que con cada concierto que demos vamos ganando dinero con el que desbloquear nuevos instrumentos, locales o elementos para vestir a los miembros del grupo, pero todo eso no sirve de nada si no vemos un progreso real del grupo como sí ocurre en otros juegos.
no de los minijuegos, en el que debemos chocar las palmas con el público usando la pantalla táctil
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El bajo no es precisamente el instrumento más divertido
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Con la guitarra y bajo la consola se gira a un lado, como en los Brain Trainning.
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