Los componentes de exploración al uso siguen estando presentes, aunque ahora en minoría. Disponemos de un mundo central desde el cual vamos accediendo a nuevos barrios o zonas en las que iremos activando los diferentes mundos del juego. Este mundo central, Ciudad Duelo, dispone de gran cantidad de elementos a coleccionar, desde cajas de piezas ocultas, Jiggies que añadir a nuestra cuenta bancaria, hasta Jinjos que debemos librar de su encarcelamiento, Minjos que tenemos que poner entre rejas, ayudando a la policía local y lucrándonos por ello, zonas de acceso secreto, notas musicales colocadas en lugares estratégicamente complejos, etc., que conseguirán que dediquemos bastante tiempo a disfrutar de una experiencia de juego más fiel a la original.
Pero no nos llevemos a engaño: éste no es el espíritu de Banjo-Kazooie: Baches y cachivaches y, por lo tanto, se genera una fractura bastante considerable entre aquellos que deseaban continuismo, aunque adaptado a las nuevas tecnologías y el resto de la población que deseaba ver las nuevas ideas de Rare para dotar a su serie de un vestuario más actual. Este punto, el grado de tolerancia al nuevo enfoque, determinará inflexiblemente la apreciación de uno respecto al título. Algunos concluirán que Baches y cachivaches no es nada fiel al original, que Rare se ha cargado la serie y que sigue inmersa en una espiral de calidad descendente. Otros usuarios afirmarán que no se puede ofrecer una fórmula de juego de hace ya diez años y que los videojuegos deben evolucionar o morir. En cualquier caso, y al igual que nos ha ocurrido en primera persona, os aconsejamos demostrar paciencia en los momentos de juego en los que mayor protagonismo alcanzan los vehículos y esperar a que la aventura avance para tratar de emitir un veredicto.
Como suele ser habitual en la serie, Banjo-Kazooie: Baches y cachivaches está marcado por un exagerado e irreverente sentido del humor, eso sí, sin llegar ni de lejos a los extremos de Conker. En este título encontramos a Banjo bien entradito en kilos, disfrutando de la merecida paz tras la última victoria contra Gruntilda y sus hermanas Mingella y Blobbelda. Recordemos que Gruntilda ya había pasado a mejor vida tras el final del primer Banjo-Kazooie, pero eso no fue óbice para que volviera a incordiar en la segunda entrega de la serie: Banjo-Tooie. Para sorpresa de nuestro perezoso oso y su chisposa acompañante, la cabeza de Gruntilda continuará dando quebraderos de cabeza, nunca mejor dicho, y encima la situación se agravará con la aparición del Señor de los Juegos, un misterioso personaje que posee la habilidad de crear mundos de videojuego y que supuestamente habría ideado las bases no escritas de la mayor parte de éxitos de este mundillo. Tras una serie de diálogos ácidos y unas acciones bastante humorísticas, el Señor de los Juegos nos instará a una competición contra Gruntilda dentro de los mundos creado en sus factorías. Banjo volverá a estar en forma gracias a la magia del Señor de los Juegos, mientras que Gruntilda dispondrá de un cuerpo artificial que le permita competir contra el dueto.
Ya dentro del mundo principal del Señor de los Juegos, Ciudad Duelo, encontraremos los enormes cambios aplicados sobre la jugabilidad. El Señor de los Juegos, S.J. a partir de ahora, nos contará que nuestras habilidades plataformeras se han perdido y que ahora debemos confiar en una poderosa llave inglesa, puesta a disposición de Kazooie, así como en el manejo de vehículos con los que progresar por este mundo. Dos cacharros se ponen a disposición de Banjo y Gruntilda y la escasa iniciativa de nuestro héroe nos deja con un carro de la compra de escaso atractivo y menor potencia. El objetivo del juego ideado por S.J. es conseguir la mayor cantidad posible de Jiggies, a lo largo tanto de Ciudad Duelo como de los mundos que encontraremos en sus seis áreas. Estos Jiggies serán ingresados en nuestra cuenta bancaria y servirán como siempre para ir activando las puertas de acceso a los diferentes actos de cada mundo o para conseguir unas semillas que desbloquean nuevos mundos. Dentro de cada mundo tendremos un enfrentamiento cara a cara con Gruntilda que nos granjeará, además de un Jiggy, una habilidad que añadir a nuestro carro de la compra. De esta forma conseguiremos unas ruedas de mayor agarre que nos permitirán ascender por las cuestas más empinadas del juego, un flotador que impide que el carro de la compra se hunda en los lagos y ríos, un muelle que permite que el carro salte, una cámara cerrada que evita que Banjo tenga que salir a respirar bajo el agua, etc. Todas estas habilidades facilitan el acceso a nuevas zonas de Ciudad Duelo y por lo tanto a descubrir la totalidad de sus secretos. De igual forma la evolución de habilidades del vehículo único y principal de Ciudad Duelo hace que podamos rejugar ciertos niveles y desafíos para obtener mejores recompensas.