Análisis
¿Y tú de quién eres?
Rare nos presenta una polémica entrega de la serie Banjo-Kazooie que seguro que no deja a nadie indiferente.
Por satsuinohadou
| Publicado el día 05/11/2008 18:00
En materia de control no tenemos nada que objetar, más allá de la mencionada particularidad en las interacciones de choques de nuestro vehículo con los rivales y con los objetos del escenario. Moveremos a Banjo o a su vehículo mediante la palanca analógica izquierda, mientras que la derecha se empleará para incidir sobre la cámara. La cruceta digital servirá principalmente como acceso directo a Mumbo Motors. El gatillo derecho se utilizará para acelerar, mientras que el izquierdo sirve de marcha atrás y de freno. Este último detalle está cogido con pinzas: no disponemos casi de tiempo para perder velocidad, ya que el vehículo tiende a ir hacia atrás bastante rápido. Los botones superiores derecho e izquierdo se utilizan para alterar el ciclo de selección de objetos, con los que normalmente interactuamos con la llave inglesa pulsando el gatillo derecho cuando no conducimos. Con el botón “Y” invocaremos al vehículo si no lo encontramos o no queremos buscarlo. Esta técnica no estará disponible en los desafíos Jiggies y además tiene una particularidad dentro de la Ciudad Duelo, ya que nos llevará a un punto de control predeterminado dentro de cada zona y no a la ubicación exacta donde nos encontráramos. También podremos emplear ese botón para subir o bajarnos del vehículo sin tener que estar totalmente pegados al mismo. Debemos mencionar que para evitar dar paseos innecesarios contaremos con unos teletransportadores que nos llevarán a los barrios de Ciudad Duelo que hayamos descubierto.
Con el botón “A” haremos que Banjo o nuestro carro de la compra, si dispone ya de esa habilidad, salte. Combinado con el movimiento de expulsión del vehículo podemos intentar alcanzar alturas más elevadas, aunque pronto notaremos que no acaba de funcionar como esperaríamos dado el extraño comportamiento en salto vertical de nuestros vehículos. Con el botón “X” podremos atacar a pie mediante la llave inglesa, mientras que el comando “B” nos permitirá modificar el vehículo en pleno escenario. Si recibimos demasiados daños o incluso si algún robot nos aspira o roba una pieza, podemos pulsar rápidamente el botón superior derecho para recuperarlas al vuelo. La forma de nadar en los lagos y ríos resulta bastante clásica e implica la pulsación de “X” para hundirnos y “A” para bracear.
Debemos tener en cuenta que podemos incluir hasta tres accesorios a los vehículos, accesorios que podemos utilizar, activar o desactivar mediante la pulsación de los botones contextuales que podremos asociar libremente y que serán “B”, “X” y “A”. De esta forma contaremos con el hinchado y deshinchado de los flotadores para navegar por la superficie de los lagos o hundirnos para explorar sus fondos, el uso de armas como granadas, congeladores o lanzadores de huevos o el empleo de la habilidad de salto que utiliza un muelle que coge impulso contra el suelo, entre otros. No nos ha acabado de agradar la efectividad y precisión de las armas, que quedan de nuevo muy alejadas de los objetos de arcades de carreras como el clásico Mario Kart. Incluso en enfrentamientos contra Gruntilda, como en el desafío para obtener los muelles, dependeremos más de la suerte que de otros factores más a nuestro alcance. Pese a todo hay que destacar que Rare haya evitado crear unos eventos de carreras que no casaran con el resto del juego, es decir, mezclar con un Banjo-Kazooie clásico unos niveles de Mario Kart. En este título conforman el espíritu definitivo del juego y son quizás los momentos de exploración clásicos los que parecen fuera de lugar.
El diseño de vehículos, tanto en la disposición de elementos como las decisiones sobre motores, combustible, peso de las piezas, etc., son los que determinan los parámetros de nuestra creación en potencia, combustible, munición, peso o fuerza con tres niveles de prestación. La forma de crear los vehículos dentro de Mumbo Motors puede ser abordada mediante planos adquiridos, libremente o sobre diseños ya finalizados. En todo momento se nos va diciendo si el montaje es correcto o, por otra parte, ilógico y por tanto no funcional. Podemos pintar nuestras creaciones, agrupar piezas para moverlas en bloque, subir y bajar capas para luego pasar a la pista de pruebas para probar nuestra creación. Se nos permite salvar una ingente cantidad de creaciones, compartir nuestros planos con otros amigos de Xbox Live, utilizar unos vídeos de tutoriales si no acabamos de cogerle el punto, etc. Este componente Lego sin duda generará disparidad de opiniones, al igual que el protagonismo de los vehículos, y acabará influyendo y de qué manera sobre nuestra valoración final del juego. Es difícil establecer un juicio objetivo al respecto y, por lo tanto, emitir una calificación que pueda agradar a todo el mundo. Nuestra experiencia con todas las entregas de la serie y con el género en particular son las que nos llevan a emitir un juicio más personal que debéis pasar por vuestro propio prisma para forjaros una opinión.