Análisis
¿Y tú de quién eres?
Rare nos presenta una polémica entrega de la serie Banjo-Kazooie que seguro que no deja a nadie indiferente.
Por satsuinohadou
| Publicado el día 05/11/2008 18:00
El diseño de los personajes es bastante correcto, aunque muchos criticarán el aspecto cuadradote de Banjo, tanto en su propio cuerpo con forma de mole como incluso en el diseño de su nariz. Puede gustar más o menos, pero en cualquier caso el juego posee prácticamente el mismo espíritu que le llevó a la fama. Mundos coloridos, ambientaciones mágicas y toda o casi toda la belleza y frescura que permite una consola como Xbox 360.
No queremos dejar de mencionar el tono cómico de las presentaciones de cada mundo, adoptando un enfoque de entradilla de serie de televisión donde tienen cabida parodias, cameos y demás irreverencias. Como uno de los puntos más negativos debemos destacar el reducidísimo tamaño de los textos en pantalla, que seguramente le supongan una dificultad a más de uno.
El peso de la física en el juego es bastante elevado y afecta tanto al comportamiento de los vehículos como al de su carga. En muchas ocasiones llevaremos a lomos de nuestro carrito de la compra objetos como Jiggies, cajas de piezas, objetos clave a transportar para superar misiones e incluso la semilla que hace germinar los distintos mundos. Movimientos bruscos como fuertes pendientes o ascensiones, giros que consigan que el vehículo pierda estabilidad, así como los vuelcos y choques nos harán perder la carga. A este respecto debemos volver a criticar el comportamiento de los vehículos al chocar con otros rivales o al tocar partes fijas de los escenarios, ya que siempre jugarán en nuestra contra, de una forma bastante marcada y en muchas ocasiones dando al traste con nuestras posibilidades en el desafío. Los vuelcos y ciertos escorzos de los vehículos no acaban de convencernos y nos llevan a pensar que toda la física se ha realizado a mano y no con alguno de los prestigiosos motores de middleware que muchas compañías utilizan.
Se ha puesto un enorme esfuerzo en conseguir que la dinámica de los vehículos ofrezca una variedad amplísima de comportamientos. De hecho, debemos ser pacientes y jugar con el editor de vehículos para conseguir las mejores creaciones que nos permiten disponer de muchísimas más posibilidades de éxito en las misiones. No debemos prejuzgar al título por el comportamiento de los vehículos iniciales, ya que toqueteando o accediendo a planos más avanzados solemos solucionar ciertas pegas. Pese a todo volvemos a decir que no acabamos de entender el cambio de filosofía. Vale que diseñar vehículos puede atraer a muchos jugadores, máxime dado el grado de variaciones permitidas, pero también tenemos que tener en cuenta que muchos otros usuarios potenciales se aburrirán como una ostra con esta importantísima faceta del título.
En teoría, lo que busca el enfoque adoptado es crear y personalizar nuestras propias habilidades y no depender de una escasa o lineal asignación. En la práctica lo que encontramos es una pérdida de filosofía tremenda y un grado de evolución discutible. Vale que manejar un plataformas con coches no sea lo más habitual, incluso las incursiones de personajes como Crash Bandicoot o las propias criaturas de Rare tenían más de arcade de carreras que de aventura, pero en cualquier caso el enfoque de las misiones no difiere en exceso, aunque sí el grado de control, desafío, mimo y, por decirlo de alguna forma, el espíritu final o la esencia que acaba transmitiendo el juego.
En materia sonora volvemos a contar con las clásicas voces conformadas por sonidos inconexos. Indudablemente el salto a un dispositivo óptico hubiera permitido diálogos, pero estarían fuera de lugar dentro de una serie con una personalidad tan definida. Las melodías del juego siguen manteniendo el nivel de genialidad característico de Rare, creando ambientes de todo tipo, desde mágicas estampas nocturnas con un lago iluminado por la luna y salpicado por la luz de unas luciérnagas hasta marchas mucho más pomposas para el Coliseum. Tonadas de corte festivo, melodías animadísimas que siguen el espíritu de los originales y que acompañan al notable acabado gráfico del juego para conformar un título bastante atractivo.