Análisis
En pie de guerra el tibio y el kamikaze
Battlefield 2 es el primer intento de llevar la saga de PC a las consolas, y el resultado es ciertamente satisfactorio, aunque no perfecto
Por Quetzal
| Publicado el día 04/01/2006 22:18
El planteamiento de Battlefield 2 es bastante fresco: en lugar de funcionar como un juego de un jugador, aquí tendremos algo más próximo a un sistema multijugador simulado. No llevamos a un solo soldado, sino a varios- podemos saltar de un soldado a otro siempre y que éste esté en nuestro ángulo de visión- y dependerá de nosotros decidir a quién controlamos: tenemos ingenieros, francotiradores, tropas de apoyo médico, tropas de asalto y demás, cada cual con su repertorio de armas y gadgets. Lamentablemente, no podemos elegir el tipo de tropas que entran en combate en cada misión, los desarrolladores ya se han encargado de la parte estratégica del juego, cosa que es una pena, porque hubiera sido fácil explotar un poco mejor la variedad de clases.
Las misiones, pues, tienen bastante de arcade y poco de estrategia. Una vez expuestos los objetivos de la misión, somos lanzados al campo de combate, controlando a un soldado, aunque podemos saltar cuando lo deseemos al cuerpo de otro (uno se siente como un malvado espíritu que se dedica a poseer los cuerpos de los soldados). De esta forma, el componente estratégico reside en tomar el control del soldado adecuado según la situación, teniendo en cuenta la posición en el escenario y la clase del mismo. También resulta interesante el tema de la posición a la hora de divertirse: en ocasiones los refuerzos llegan en paracaídas, lo que nos permite pasar de un soldado a pie a uno que tiene una visión mucho más amplia del campo de batalla.
Para aumentar el componente arcade, el juego nos anima a conseguir puntos para subir de rango. De esta forma, destruir a una gran cantidad de enemigos con un solo soldado ayuda a sumar puntos y subir de rango, mientras que resultar abatido mientras controlamos a un personaje nos resta puntuación. De esta forma, el juego gana un importante componente rejugable, cosa que - junto con algunos retos en forma de minijuego como alternativa al modo campaña- ayuda a alargar la vida del juego.
Sin embargo, no todo en Battlefield 2 funciona bien. A pesar de que la mayoría de las misiones no son especialmente complicadas, algunas se vuelven innecesariamente difíciles por culpa de la inteligencia artificial de los soldados que no controlamos, que deben sentirse saturados por el terrible nihilismo al que los aboca la guerra, animándolos a saltar al suicidio, corriendo por delante de tanques y demás. Tampoco es maravilloso el control de los vehículos, especialmente los helicópteros, que vuelan bien en manos de la IA, pero al tomarlos el jugador debería aparecer un cartel de advertencia al estilo "Si bebes, no pilotes". Por ello, los despegues con estos vehículos es mejor dejárselos hacer a personajes controlados por la IA, que en este caso sí es más hábil que el jugador.
Finalmente queda el modo online, que pese a tener una buena variedad de mapas, cuenta con solamente dos modos de juego: caputrar la bandera y tomar la base enemiga. En este caso tenemos que elegir clase- sin la posibilidad de cambiar de soldado- e iniciar nuestra estrategia con los otros jugadores, que a veces parecen más concentrados en subir su número de "frags" y rango que en jugar en equipo. Pese a todo, se agradece bastante esta opción, que alarga la vida del juego.
¡Toma justicia infinita! ¡Toma libertad duradera!
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Voyeur
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Después de arrasar el pueblo, lanzarán algunos bocadillos humanitarios
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