Análisis
El Pacífico amanece bajo el Sol Naciente
Después de una más que correcta entrega con el subtítulo de Midway, Battlestations vuelve para redefinir y revivir la guerra del Pacífico.
Por Rodrigo Aliende
| Publicado el día 12/06/2009 03:07
La Segunda Guerra Mundial debe de ser el único tema de Historia que todos los jóvenes de hoy en día aprueben sin estudiar. Este conflictivo periodo ha dado mucho juego en los videojuegos (valga la redundancia) y aún sigue dándolo, aunque la mayoría de incursiones que nos encontramos en el mercado son en forma de shooters, en primera persona sobre todo y, minoritariamente, simuladores como el que nos ocupa ahora.
Eidos ya se adentró en este género hace unos años con Battlestations: Midway, un muy notable juego, y visto su éxito han decidido desarrollar una secuela de subtítulo Pacific. Mantiene la premisa, pero intenta mejorar aquellos aspectos menos brillantes de la anterior entrega. Sin duda, quienes disfrutaron con Midway, también lo harán con Pacific.
Éste aporta mayor variedad de batallas, mientras que su predecesor sólo se ajustaba al conflicto de Midway. Podemos revivir batallas tan conocidas como la de Pearl Harbor, Guadalcanal o Iwo Jima, entre otras, y desde los dos bandos de la contienda, tanto controlando al ejército del Sol Naciente como a la armada estadounidense. En el primer caso, la historia tomará un rumbo favorable para los japoneses a partir de su ataque por sorpresa a Pear Harbor, mientras que en el segundo seguirá la historia tal y como ocurrió.
Al comienzo y final de cada una de las dos campaña, veremos un pequeño vídeo introductorio generado por ordenador. Aunque se agradece la intención, todos dejan mucho que desear, tanto en dirección como en sonido. Parece que intentan plasmar ese sentimentalismo característico de Brother in Arms: Hell's Highway por medio de un soldado, al parecer, protagonista. Por ejemplo, en la campaña japonesa, se ve a un militar despidiéndose de su mujer, katana en mano, y posteriormente imágenes de guerra. Durante estas escenas el sonido está levemente suavizado para que se pueda escuchar una melodía que no concuerda muy bien. Se podrían esperar unos acordes potentes y épicos o, por el contrario, algo más dulce que llegue al jugador, pero ni una ni otra: suena una música bastante sosa, sin sentimiento alguno.
Ya adentrándonos en el terreno jugable, como hemos dicho anteriormente, el modo principal se divide en dos campañas: la japonesa y la estadounidense. No hay diferencia alguna entre ambas, salvo en el argumento. En un mapa del Pacífico se situarán las distintas misiones que tenemos a nuestra disposición (28 en total). Antes de entrar en acción, una pequeño descripción de la situación se presenta ante nosotros con imágenes reales al estilo documental. A continuación, vemos todas las naves de las que podremos hacer uso en la batalla (tanto aviones como barcos y submarinos), divididas en esenciales y mejorables. Dentro de ésta última categoría, una de las unidades puede ser mejorada, pero tan sólo una. A lo largo de la aventura, obtendremos mejoras según cómo completemos las misiones. Y es que los objetivos también tienen su propia división. La última pantalla antes de comenzar es un mapa táctico que muestra la situación de todas las unidades, propias y ajenas, y la dirección de ataque o de defensa de éstas. Aquí se plantean los objetivos, que pueden ser primarios (necesarios para completar la misión), secundarios (ayudan a conseguir nuevas unidades) y ocultos (ídem que los anteriores, pero estos no son tan explícitos). Ya sólo falta seleccionar la dificultad entre las tres disponibles, y a jugar. Hay que decir que los tiempos de carga son bastante largos.
En las primeras misiones se van introduciendo poco a poco las mecánicas del juego con los controles y diversos consejos en el lateral de la pantalla. Nada más coger los mandos nos percatamos de que es una secuela directa de Midway, que mantiene toda la esencia. Aquellos jugadores que hayan jugado a éste se sentirán como en casa y buscarán las nuevas mejoras que se han introducido. Sin embargo, aquellos que no tuvieron acceso a la precuela o que no sean muy duchos en el género, tendrán una sensación de confusión las primeras horas de juego. Pacific pone a nuestra disposición muchas posibilidades y muchas acciones que efectuar que hace que el jugador se sienta bastante perdido en un principio.