Si se parte de la base de que en Beach Spikers los equipos de volleyball están formados por tan sólo dos jugadoras no es difícil imaginar que el repertorio de jugadas es un tanto corto. Al menos queda el consuelo de pensar que todas y cada una de las "suertes" de este deporte están fielmente reflejadas en el juego.
En efecto, gracias a un ameno y sencillo tutorial cualquier jugador podrá en unos pocos minutos aprender la gama completa de movimientos que el juego permite realizar, y que van desde los tres tipos diferentes de saque, pasando por el contundente mate hasta llegar al defensivo y complicado bloqueo.
Para la realización de todos estos movimientos bastará con utilizar tres botones -curiosamente el manual de juego tan sólo cita dos de ellos y permuta el tercero por la doble pulsación de los anteriores, cosa que funciona aunque es ciertamente más incomodo que utilizar directamente el botón-.
Estos movimientos no están asignados a cada botón sino que el pulsar un botón u otro al realizarlos simplemente imprimirá un carácter más conservador o más ofensivo, por ejemplo si sacamos utilizando el botón B el saque será elevado y lento pero seguro dado que no habrá posibilidad alguna de que toque la red y sea invalidado; por contra, si para hacerlo utilizamos el botón X el saque será potente y con mucho efecto por lo que habrá que afinar de lo lindo con la barra de potencia sino se quiere ver como se estrella contra la red. De la misma forma ocurrirá con la recepción, el pase y el ataque que variarán sustancialmente al ser ejecutados con diferentes botones. Genéricamente podría decirse que el botón A representa un juego normal, el botón B un juego conservador y el botón X el más arriesgado pero a la vez más incisivo.
A pesar de que el control es sencillo e intuitivo no es del todo preciso ya que sufre un cierto retardo en las acciones realizadas por las jugadoras -especialmente en los bloqueos-, por lo que habrá que tratar de anticiparse a los acontecimientos si se quiere obtener los mejores resultados. Cosa que por otro lado no resulta excesivamente difícil ya que la barra de potencia ayudará en cierta forma a resolver este desatino.
Paradójicamente, la clave de la jugabilidad de este título no reside en su control sino en la cámara de juego, que no puede ser alterada en forma alguna. La elección de la cámara ha sido bastante acertada en cuanto a la altura y zoom de la misma no así su movimiento, que se fija sobre el equipo rival cuando éste tiene la posesión de la pelota, dejando al jugador con el radar como única herramienta para conocer cual es la posición de las jugadoras y poder prepararlas para bloquear o recepcionar el lanzamiento de las contrarias. Bastará un par de partidos para darse cuenta de su deplorable movimiento y de lo que puede llegar a entorpecer dejando al jugador a ciegas a la hora de anotar un tanto o impedir que sea el equipo rival quien se lo adjudique.
En lo que se refiere a opciones de juego, éstas son las propias de cualquier otro título deportivo, pudiendo optar entre varios niveles de dificultad para el modo arcade, punto en el que comenzarán los partidos, y un total de dieciséis escuadras con diferentes niveles de habilidad entre las que destacan la de Brasil, Estados Unidos, Australia y Cuba.