El juego que nos ocupa es la segunda aventura del pequeño grupo de programación inglés Revolution Software. Corría el año 1992 cuando presentaron su debut y primera aventura gráfica,
Lure of the Temptress, una pequeña pero ambiciosa apuesta marcada por la libertad de movimientos de sus personajes. Con
Beneath a Steel Sky (
BASS a partir de ahora), tan solo dos años después, dieron un paso adelante en lo que a complejidad de juego, historia y capacidad técnica se refiere. Y aunque para los puristas esta no sea su mejor aventura gráfica sí es una de las que suscitan más cariños y buenas palabras por parte de la comunidad de aventureros. Como dato para los menos puestos en la historia de Revolution, tras este llegó el aclamado
Broken Sword.
Para los que quieran acceder a este juego hemos de apuntar que su estado legal en la actualidad es el de
abandonware y que los mismos chicos de Revolution nos proveen del juego en su
sitio oficial de forma totalmente gratuita y sin compromiso ninguno, teniendo ya soporte para ScummVM.
Historia y mecanismo de juego
La historia que nos mantendrá enganchados al ordenador alrededor de siete u ocho horas (una duración no muy larga pero tampoco excesivamente corta) es una distopía futurista en la que encarnaremos a Robert Foster, un hombre que vivió desde su más tierna infancia en el Gap, el espacio rural que hay entre las moles de metal que conforman los núcleos urbanos de la Australia de la época. Cuando el helicóptero en el que se desplazaba con su madre se estrelló en dichos parajes, convirtiéndose en el único superviviente, su vida cambió. Por suerte la tribu local de esa zona lo acogió en su rutina y creció seguro y cuidado. Pero por razones que nosotros mismos tendremos que descubrir una amenaza se cierne cuando un helicóptero estatal, muchos años después y cuando ya es un hombre hecho y derecho, reaparece en el horizonte para secuestrarle y acabar, tristemente, con la tribu que le acogió.
Cuando su destino parecía reducido a una estancia en una fría cárcel metálica un inesperado e inexplicable fallo del helicóptero provoca un accidente en medio de la ciudad en el que, de nuevo, sobrevive. A partir de ahí tomas su papel y tendrás que buscar la forma de volver al Gap y, ya de paso, encontrar respuestas a alguna que otra pregunta. Y así empieza la aventura, que además de ser un sólido relato distópico también tiene una fuerte carga de humor (británico,
of course), ironía y agudeza que nos arrancará una sonrisa casi en cada palabra que salga de las bocas de los personajes.
BASS no supone un dechado de originalidad a ningún nivel. Ya a mediados de los 90 compañías como Sierra Entertainment y LucasArts habían marcado las pautas de acción así que Revolution solo debía inspirarse y aprender de los mejores. Para ello programó su Virtual Theatre, su motor de aventuras gráficas (usado hasta
Broken Sword II) basado en una interfaz
Point and Clic pero con la peculiaridad añadida de que los personajes, como ya apuntamos al principio, campan a sus anchas por todos los escenarios del juego basándose en unos dinámicos patrones, por lo que los NPC no siempre han de estar en el sitio donde te lo esperas. Por desgracia si bien en
Lure of the Temptress este comportamiento era visible y viable (VT se programó en 1992, para su primera producción), en
BASS tuvo que reducirse esta aleatoriedad debido al aumento de complejidad y tamaño del juego.
En lo que a interfaz se refiere no hay ninguna novedad que debamos apuntar: un texto aparecerá bajo el puntero cuando podamos interactuar con un objeto o personaje y el inventario se mostrará cuando llevemos el puntero a la parte superior de la pantalla, deteniéndose la acción para que podamos manipularlo sin prisas ni problemas. Un detalle algo incómodo, por otro lado, es que ciertas conversaciones sólo pueden desarrollarse en puntos concretos del escenario, por lo que habrá momentos que al pinchar en un personaje para hablar estos deberán colocarse en posiciones definidas y así poder empezar la charla, con la consiguiente pérdida de tiempo.