Análisis
El manco saltarín
Desde lo más profundo del catálogo de Capcom llega un plataformas con ciertas dosis de tiros. Y no hay zombies.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 18/05/2009 08:53
No es que el juego sea malo técnicamente, el diseño de los niveles es brillante y cumple sobradamente en conjunto; es que para tener una fecha de lanzamiento posterior a otros títulos de la compañía, extraña que se encuentre por detrás de otros títulos contemporáneos y tenga los pequeños inconvenientes técnicos comentados anteriormente. Esta claro que el resultado visual que consigue Capcom con su motor gráfico MT Framework no lo ha podido alcanzar Grin con el Diesel, pero al menos nos queda un juego de aspecto notable y que cumple a la hora de recrear grandes escenarios para columpiarse a gusto, que era la premisa.
El mejor modelado del juego es el de Nathan, un corpulento maromo que recuerda a un Casper Van Dien con rastas. Los enemigos parecen clónicos porque normalmente los vemos en la lejanía, pero al acercarnos comprobamos que tienen pequeñas variaciones en su indumentaria (algunos llevan cascos, otros pesadas mochilas). Al avanzar la trama, el ejército invasor empezará a tirar de recursos y pondrá en liza toda la maquinaria pesada en forma de naves voladoras y robots de diferente tonelaje. Atención especial a los gusanos; no volverás a mirar una lombriz de la misma manera.
La voz de Nathan ha sido interpretada por Mike Patton, vocalista de Faith no More y doblador ocasional de videojuegos. Ha participado en juegos como The Darkness, Portal y Left 4 Dead. Además de las correctas interpretaciones (todas en inglés con subtítulos en castellano), destacan por méritos propios las expresiones que soltará Nathan al ejecutar un salto de consideradas proporciones o al ejecutar un disparo en la cabeza de un enemigo desde una distancia considerable. Estas impulsivas reacciones sorprenden al jugador acostumbrado a que los personajes de videojuego sólo hablen cuando lo requiere el guión. La banda sonora es muy peliculera y cada nivel tiene una contundente pieza que parece sacada de la última producción de Jerry Bruckheimer.
Saltimbanquis a tiros
Ahora le toca al multijugador. Los escenarios están inspirados en varios momentos del modo campaña y son amplias construcciones llenas de salientes para balancearnos. Hasta ocho jugadores pueden partirse la cara en tres modalidades de juego diferentes: combate a muerte, combate por equipos y captura de la bandera. En los dos primeros, podremos escoger entre doce escenarios diferentes (atención sobre todo al basado en las entregas de 8 bits), mientras que el último modo tan sólo cuenta con cuatro. Los personajes son todos clónicos y difieren tan sólo en el color de su armadura; por supuesto todos tienen un brazo biónico con el que desplazarse como posesos y atacar a sus rivales con el mismo funcionamiento que hemos comentado anteriormente.
La primera toma de contacto con este modo resulta frustrante. El jugador asiduo de los modos multijugador más clásicos no estará acostumbrado a que los enemigos le caigan desde el cielo o aparezcan súbitamente desde una cornisa. Si no hemos profundizado lo suficiente en el control del gancho seremos blancos fáciles para los jugadores más experimentados y caeremos una y otra vez a las primeras de cambio. Quizás hubiese sido más acertado incluir un modo como el que se creó para el remake de Xbox Live Arcade, en el que cuatro jugadores se enfrentaban en escenarios de dos dimensiones como si de un Smash Bros. se tratase.
Conclusiones
Aviso a navegantes: no es un juego de diez minutos. El control requiere práctica y lo bueno no aparece hasta que salimos al exterior. Quizás la parte de tiros sea demasiado convencional, pero desde el principio queda clara que su inclusión en la mecánica de juego es secundaria. Como adaptación de un recreativa de la década de los ochenta es brillante, basta con jugar alguna partida al original para comprobar que los saltos al vacío y los combates en diferentes niveles están correctamente recreados. Grin ha realizado un trabajo muy bueno, pero no llaga a ser excelente ya que, al tratarse de un juego que lleva el sello de Capcom, los esfuerzos de la compañía sueca pueden parecer insuficientes para el usuario medio.
En definitiva, queda la sensación de que el remake que salió en verano ha quedado por delante de esta entrega y eso no sería del todo justo: el objetivo de rediseñar la experiencia se ha conseguido con creces, pero le ha faltado un pasito para adecuarse a todos los paladares.
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NUESTRA VALORACIÓN
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Gráficos
Los escenarios se llevan todo el mérito. El efecto de distorsión en cada movimiento, aunque asegura estabilidad, perjudica más que beneficia.
79
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Sonido
Música peliculera y una loable interpretación del Sr. Patton mantienen el buen nivel en este apartado.
80
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Jugabilidad
Bastante dura al principio, pero experimentando en los escenarios y con los tutoriales se consigue llegar a cualquier punto del mapeado.
77
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Diversión
El sistema de balanceo es satisfactorio y el juego engancha. Puede hacerse corto si no buscas los coleccionables y cumples los desafíos.
76
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Alternativas
El juego más parecido es Lost Planet. Con ciudad abierta y balanceos tenemos Spider-Man: El reino de las sombras. Mirror´s Edge también puede valer.
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La mecánica de balanceo y salto. Los escenarios. El multijugador es bastante completo.
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No es un título estrella o rompedor. Misiones repetitivas. Feote en distancias cortas.
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Nota final
Dependerá mucho de tus expectativas, si buscas un plataformas exigente o un juego de disparos. Si te gustan los saltos al vacío, aquí tienes tu juego.
79
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¿Cómo se puntúa en VJ?
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