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Bionic Commando
Tarzán de la jungla de cristal
El pasado 22 de mayo de 2009 aparecía para PlayStation 3 y Xbox 360 Bionic Commando, la segunda acción de Capcom encaminada a resucitar una de sus ideas más destacadas de la década de los 80. Anteriormente habíamos tenido la oportunidad de disfrutar de lo lindo con la publicación de Bionic Commando: Rearmed para Xbox Live Arcade y PlayStation Store. Esta aventura se convertía por méritos propios en uno de los títulos descargables más destacados, con un enfoque jugable clásico y un acabado gráfico bastante aparente para lo que acostumbran estas descargas.
Traspasar la fórmula original a unos entornos 3D amplísimos sin duda era una idea bastante atractiva. Las posibilidades técnicas de la nueva generación facilitaban el esfuerzo. Además el triunfo de otros títulos en los que encarnamos a personajes con habilidades sobrehumanas que recorren ciudades enormes aprovechando sus poderes animaba a los creadores, pese a no ser ya algo demasiado original. Ni cortos ni perezosos, Grin se pusieron manos a la obra y ahora podemos evaluar los resultados conseguidos para los compatibles PC.
El 17 de julio de 2009 ha sido la fecha escogida por Capcom para publicar en España la entrega de PC. La verdad es que viendo los resultados alcanzados por la compañía en sus últimos traslados a compatibles, las expectativas eran cuanto menos esperanzadoras. Es cierto que las entregas para consola tenían sus pros y sus contras y que irremediablemente nos encontrábamos ante una producción que quedaba varios escalones por debajo de lo que entendemos como juego imprescindible, pero el atractivo precio y las mejoras técnicas de las conversiones a PC de Capcom nos hacían pensar que lo mejor estaba por llegar.
El argumento del título no es ningún prodigio de originalidad. Los guerreros biónicos que salvaron a la humanidad hace ya diez años han pasado de ser héroes a villanos. La corrupción de varios grupos de unidades de guerreros biónicos entrenados por Nathan Spencer y la negativa de éste a acabar con dos prototipos biónicos rebeldes lo enfrentaron con su superior "Super Joe" Gibson. Spencer fue sometido a un consejo de guerra, acusado de traición y sentenciado a muerte.
La polémica nacida del repudiamiento de un héroe llevó a la creación de facciones enfrentadas que se posicionaron en ambos extremos. Nathan Spencer se pudría en el corredor de la muerte y el Gobierno dictó el cierre de la agencia TASC y la purga de cualquier implante biónico. Acosados como presas, los biónicos rebeldes se negaron a entregar sus mejoras y decidieron fugarse y esconderse. El país recuperó la tranquilidad, una calma engañosa que pronto llegará a su fin. Ascension City es masacrada literalmente por el grupo terrorista BioReign y convertida en un campo de juego en el que las ruinas dominan el paisaje. "Super Joe" decide sacar del corredor de la muerte a Nathan y convertirlo en la única esperanza de la humanidad ante la fuerza desigual de los terroristas biónicos. Al comienzo del título vemos a nuestro protagonista tullido y bastante reticente a ayudar a aquellos que le condenaron al ostracismo.
Tras una entrada arriesgadísima, Nathan deberá explorar el entorno para recuperar su brazo biónico, oculto en una cápsula lanzada junto a él y perdida en las cercanías de la zona en la que hemos impactado. Nathan ha perdido un montón de habilidades y conforme progresemos por la aventura las iremos recordando. Al recuperar el brazo biónico disfrutaremos de un tutorial en un escenario VR. De esta forma descubriremos las mecánicas básicas de movimiento, con los enganches, balanceos y la forma de ascender verticalmente por los muros. Ya al afrontar los desafíos de este tutorial nos damos cuenta de la rigurosa curva de aprendizaje y dificultad del juego, una constante con la que tendremos que lidiar durante todo el desarrollo de Bionic Commando.
El desarrollo del juego puede definirse precisamente como una aventura de exploración y plataformas en entornos 3D salpicada de ciertos momentos de acción. Bionic Commando es muy lineal y aunque esconde algunos desafíos y búsquedas alternativas, nos alejamos totalmente del concepto de SandBox en el que se enmarcan producciones como Prototype.
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