Otro aspecto que no ayuda a aliviar la sensación de monotonía es la enseñanza de la criatura. Tanto se ha querido simplificar este apartado que nuestra labor es en muchas ocasiones meramente anecdótica, y la mayor parte del tiempo la criatura estará a su libre albedrío sin muchas lecciones que podamos darle. Bien es cierto que el desarrollo de nuestra cuidad requiere de mucha atención y que no se podía mantener un sistema de "mascota virtual" como el de la primera parte, pero en esta segunda se ha desdibujado por completo este concepto.
También tenemos que hablar del malogrado sistema de combate. Lo que más llama la atención es que es demasiado simplista, con una variedad de unidades que se antoja muy escasa y sin variables que afecten realmente al resultado final de las batallas. Los batallones ganan experiencia si van resultando victoriosos, pero resulta difícil conseguir que lo hagan hasta el punto en que se marquen diferencias. La inteligencia artificial no ayuda, ya que en muchas ocasiones nuestras unidades resultarán un tanto tercas a la hora de acatar algunas órdenes y no siempre se defenderán si son atacadas mientras se mueven. Estas carencias resultan aún más sangrantes en el caso de la criatura, que tiene en principio una IA más avanzada pero que incide en estos errores, con el agravante de que tiene a su disposición una cantidad de movimientos de ataque posibles bastante alta (sobre todo si mejoramos el rol de soldado y le asignamos milagros), las cuales no utiliza de manera cabal en la mayoría de las ocasiones. Resulta mucho más satisfactorio concienciarnos de nuestra condición de ser omnipotente y hacer el trabajo sucio nosotros mismos, dado que por el desarrollo del juego nos veremos obligados a combatir en bastantes ocasiones queramos o no. Los milagros pueden ser lanzados a una distancia considerable de nuestra área de influencia, y es muy gratificante practicar el tiro al blanco con los batallones enemigos. Cualquier roca de tamaño considerable puede ser usada como potente arma, e incluso podemos gastar tributos en hacer que la mano que nos representa se haga material para así despachar a los enemigos a base de divinos puñetazos.
Black & White 2 ha perdido personalidad y originalidad con respecto a la primera parte, pero resulta más accesible en general y conserva un aire diferenciador que le hace distinto al resto. Ejercer de Dios, ya sea malvado o bondadoso, resulta muy entretenido, y la construcción de la ciudad está enfocada de una manera acertada y adictiva, ayudada además por la eficaz interfaz, pero el juego se hace monótono por la falta de variaciones en el desarrollo y por los aspectos que no están bien implementados, como el combate, además no hay opciones multijugador de ningún tipo ni algún modo de juego adicional al principal que alargue más la vida útil del título. Si somos fans de Molyneux o buscamos un juego de estrategia sencillo y diferente B&W2 es una buena opción, pero se queda algo corto si buscamos algo más complejo o un ETR clásico.
Despedida y cierre
Los requisitos del juego están en la línea de los lanzamientos de este final de año, siendo necesario contar con un procesador que ande cerca de los dos gigahercios, una tarjeta que mueva bien shaders 2.0 y un gigabyte de memoria Ram. Las posibilidades de configuración nos permitirán mejorar nuestra experiencia de juego si el procesador o la gráfica se quedan cortos, pero toda la memoria de la que dispongamos es poca ya que todos los elementos de las islas se cargarán en ella. Eso sí, los frames por segundo serán siempre relativamente bajos hagamos lo que hagamos, aunque no es demasiado negativo en un juego de este tipo.
El juego se presenta, afortunadamente, en DVD con un manual correcto de 40 páginas y completamente localizado al castellano. No hay bugs reseñables, y nada más salir el juego a la venta ya estaba disponible el primer parche, que solventaba los pocos que estaban en la versión final y balanceaba la experiencia de juego, cuya instalación es bastante recomendable, aunque las partidas que tuviéramos sin el parche no son compatibles. Hay un segundo en camino de fecha y contenido indeterminados en el que se intentará que no haya incompatibilidad para las partidas guardadas. Lo que no es un bug pero hay que resaltar muy negativamente es la protección anticopia con la que EA está dotando a sus últimos lanzamientos y que nos puede crear auténticos quebraderos de cabeza para jugar a pesar de tener el juego original. Mal camino el de castigar al sufrido comprador.