Análisis
El que ha visto el sol ha visto la PSOne
Adaptación de la película del mismo nombre protagonizada por Welsey Snipes y Stephen Dorff. Blade tiene la misión de detener un posible apocalípsis vampírico.
Por Kike López Fernández
| Publicado el día 09/08/2006 20:37
GRÁFICOS
Todo el apartado gráfico se puede resumir en una palabra: lamentable. El motor gráfico es realmente brusco, lo cual no lo entendemos, porque los escenarios no es que estén precisamente muy cargados de detalles. Todo se ve demasiado cuadriculado, pixelado, cutre y oscuro, muy muy oscuro. No sabemos si esa misteriosa oscuridad se debe a que intentan crear ambientación o es que intentan ocultar el lamentable apartado gráfico de los decorados y personajes. Y por si no bastara con el hecho de que los movimientos sean bruscos, tenemos unas ralentizaciones que llegan cuando le parecen y afean todo lo mencionado hasta ahora.
Blade es un muñeco compuesto por unos pocos polígonos que hacen de cabeza, tronco, piernas y brazos. Los movimientos de Blade están a la par que el de los escenarios, es decir movimientos torpes, lentos (con pérdidas de frame rate incluido) y una forma de correr muy extraña, como si estuviera perezoso. Además, hay momentos en que Blade se convierte en una estatua viviente. La prueba está en que si equipamos a Blade con una pistola, vemos como éste adopta una pose chula apuntando hacia delante. Pues ahí se queda, totalmente tieso: no respira, no mueve la cabeza, no hace nada. Lo mejor es cuando disparamos. El movimiento de retroceso de la pistola lo único que produce en Blade es que se le mueva un poco el brazo hacia atrás. Lo que es él, ni se inmuta.
Aunque todo está muy oscuro, efectos de luz hay. Discretos, pero hay. Al pasar por puertas con letreros luminosos de color rojo, por ejemplo, éste proyecta luz roja sobre el suelo y sobre Blade cuando pasa por ella. Lo malo es que los colores que se usan para iluminar son demasiado fosforescentes, y lo que nos extraña es que en el manual del juego no se haga mención a los ataques epilépticos, porque algunas luces que podemos ver en el juego parpadean a una velocidad que acaban haciendo daño a la vista.
¿Los enemigos? Pues los enemigos se pueden dividir en cinco tipos: vampiros, vampiros forzudos, policías (humanos), S.W.A.T.´s (humanos), perros salvajes (se supone que dobermans) y zombies. Todos ellos formados por pocos polígonos y movimientos ortopédicos. Además, también tienen la extraña habilidad de convertirse en estatuas vivientes, como Blade. No os extrañe si estáis cosiendo a tiros a un humano y las balas ni siquieran le hacen retroceder. Él ahí firme apuntándote y pegándote tiros sin importarle el hecho de que le estás convirtiendo en un queso gruyere con patas.
Hablando de apuntar y disparar. Más de una vez el juego no detectará bien si, cuando hemos disparado al enemigo, le hemos dado o no. Aunque nosotros sabemos perfectamente que le hemos dado, ya que escucharemos el "¡Argh!" del enemigo y apreciaremos un chorrito de sangre saliendo de él. Entonces ahí miraremos la barra de vida del enemigo y comprobaremos que no le hemos quitado nada, mientras que en nuestra mente rondará la frase "¿Ein? Juraría que le he dado..."
Resumiendo, nos encontramos con un apartado gráfico más que mediocre y lleno de fallos que denota las pocas ganas y presupuesto que han invertido en dar forma a este extraño mundo.
Consiga un maravilloso bronceado con la pistola Rayo Ultra V. Rápido y eficaz.
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Sólo a mi se me ocurre ponerme gafas oscuras para corretear por un pasillo oscuro. ¡No veo nadaaaa!
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