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Blood Bowl Tactics
Fantásticos bostezos épicos
Desde que a J.R Tolkien se le ocurrió escribir El señor de los anillos, su particular universo de la fantasía épica se ha convertido en estándar, hasta el punto en que El señor de los anillos se ha convertido, fundamentalmente, en el libro más manido y plagiado de la historia. Que si elfos, que si orcos, humanos, enanos, dragones... bien, esto ya da ganas de bostezar. Parece que para vender cualquier cosa ambientada en mundos fantásticos, ser imaginativo es lo menos importante. Es mucho mejor echar todos los elementos tolkenianos en una batidora y luego montarse una ensaladilla que vender a todos los adolescentes que se masturban pensando en su elfa oscura de amor. A fin de cuentas, ¿quién no quiere ver más elfos y más enanos en todas partes? Cómo no puede gustarle a alguien la idea de una raza de metrosexuales hippies con arcos y otra de obreros escoceses alcohólicos versión portátil y con extra de barbas.
Pues bien, resulta que a finales de los ochenta alguien sacó de la coctelera de la fantasía medieval un juego llamado Warhammer. En la mezcla se han ido añadiendo unas cuantas razas más, como los skavens -simpáticos hombres rata con peste bubónica- o los imprescindibles hombres lagarto, raza de bichos salvajes más dedicados a las violaciones grupales de las doncellas del reino que al desarrollo de la cultura y la ciencia. Así, finalmente de Warhammer acabó saliendo un juego de mesa muy particular, también con sus figuritas: Blood Bowl, parodia el fútbol americano en su vertiente más violenta. Fundamentalmente hablamos de las mismas reglas de toda la vida, pero aderezadas con unos cuantos hachazos en la cabeza y una multitud de razas, todas ellas sedientas de sangre, luchando para hacer sus touchdowns.
Ahora por fin llega a nuestras manos la adaptación portátil de este famoso juego de mesa para frikis terminales. Las bases, por supuesto, son exactamente las mismas: todas las razas del universo medieval de Warhammer están listas para romperse los huesos las unas a las otras en una orgía sangrienta de fútbol americano hecho con el peor gusto posible. Lo que nos propone el juego, pues, es un juego de deportes que mezcla la estrategia por turnos, todo listo para que nos lo pasemos genial viendo como los hombres rata se lanzan a morder los cuellos de los elfos...bueno, o no. O tal vez eso no ocurra. De hecho, tal vez no nos lo pasemos tan bien.
Las reglas de Blood Bowl son de sobra conocidas por sus jugadores. Sin embargo, los que no tengan familiaridad con el juego van a tener serios problemas con esta adaptación. A pesar de que el juego ofrece un sencillo tutorial de reglas básicas, todo aquello que es secundario es cubierto solamente por enormes paredes de texto que vienen en las instrucciones. Pero veamos, las reglas básicas no son tan complejas: llevas a un equipo de varios jugadores, los cuales has decidido tú mismo contratándolos con el dinero del que dispones. Hay diferentes tipos de unidades, las más sencillas son más económicas, pero siempre está bien gastarse el dinero en una buena bestia gigante que haga de tanque. Así, cada unidad tiene sus habilidades correspondientes, y además, cada raza tiene más tendencia en ser mejor en cierta cosa y peor en cierta otra, es decir, cada uno de los equipos está equilibrado según los estilos de juego de su raza.
Pues bien, el objetivo es anotarse todos los touchdowns posibles, o sea, hacer pasar la pelota por ese par de palos que los americanos interpretan como una portería. Así, uno va pasando la pelota de jugador en jugador en un sistema por turnos hasta llegar y anotarse el punto. Si dos jugadores de equipos rivales se encuentran en la misma casilla, es probable que uno intente lesionar al otro, y así tenemos al atacante y al defensor... entonces, por un lanzamiento de dados enteramente aleatorio, se decide quién le hace pupa a quién. Cuando digo "absolutamente aleatorio", quiero decir que según las reglas de Blood Bowl, uno de tus jugadores grandotes y terribles puede ser fácilmente derrotado por un peón tirillas sólo porque los dados no te han sido favorables, lo cual por cierto no anima demasiado.
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