Análisis
Soy una bestia, soy un animal
La cuarta entrega oficial de la saga Bloody Roar aparece en Playstation 2, en la entrega más oscura y sangrienta de todas las aparecidas.
Por Kike López Fernández
| Publicado el día 05/01/2007 05:03
Si consumimos toda la barra de bestia (recibiendo golpes), pasaremos al estado humano, pudiendo volver al estado de bestia siempre que vayamos regenerándola (efectuando y recibiendo golpes). Pero si agotamos toda la vida de la barra humana, pasaremos al estado de bestia sin la posibilidad de volver al estado humano, pues la vida de dicha barra no se regenera.
El principal problema que hace que Bloody Roar 4 no funcione, aparte de por las nulas novedades que ofrece, es la poca profundidad de juego que posee. Aunque Hudson asegura en el mismo juego que la jugabilidad de Bloody Roar 4 es fácil de usar pero difícil de dominar, en la práctica esto no es así. Juegos profundos y complicados de manejar son Virtua Fighter 4 Evolution o Tekken 5, y Bloody Roar 4 no se parece en nada a ellos. Los luchadores de este juego de lucha poseen sus técnicas, habilidades, super poderes, etc. para realizar unos combates vibrantes y llenos de espectáculo, pero en realidad podemos ganar sin usar ningúna de estas cosas. Con aporrear los botones a lo loco, efectuando cuatro combos de puñetazos y patadas, podemos salir airosos de todos los combates. En niveles altos de dificultad la cosa es un poco (ojo, sólo un poco) más exigente, pero nada realmente desafiante.
MODOS DE JUEGO
Bloody Roar 4 posee ocho modos de juego. Parecen muchos, y lo son, pero cuidado, que no es oro todo lo que reluce. Los modos de juego son Arcade (no hace falta explicarlo), Contrarreloj (el clásico Time Attack), Modo Versus (peleas exclusivas para dos jugadores), Modo Entrenamiento (el siempre necesario modo de prácticas), Modo Entrenarse (una estupidez de modo. Consiste en luchar contra la CPU en un número de combates indefinido), Modo Supervivencia (aguanta el máximo número de combates vivo), Modo Luchar contra el Ordenador (para visionar combates CPU contra CPU), y finalmente tenemos el modo "estrella" del juego (por no decir "estrellado"), el Modo Carrera. En este modo de juego, los luchadores avanzarán por una especie de tablero con casillas en forma de esferas muy similar al visto en Final Fantasy X. A pesar de que hay un buen montón de esferas por recorrer (si no hay cien, casi) en todas las casillas el objetivo es el mismo: pelear contra un contrincante. Y ya está. Lo que podía haber sido un modo de juego intersante, queda por los suelos, ya que el objetivo de todas las esferas del tablero es el mismo. Podían haber hecho como hizo Namco en Soul Calibur II o en Soul Calibur III, es decir, en cada esfera proponer desafíos diferentes como derrotar al enemigo tirándolo del escenario, derrotarlo sólo usando patadas, sólo transformado en bestia, etc. Al ganar combates, ganaremos puntos ADN que podemos usar para equiparnos habilidades y técnicas de otros luchadores, así como otras ventajas como la posibilidad de estar siempre transformado en bestia, hacer el límite del cuadrilátero más grande, etc. También al alcanzar cierta cantidad de puntos ADN desbloquearemos a los cinco luchadores ocultos paulatinamente. Como os podréis imaginar, el estar repitiendo hasta la saciedad cientos de combates idénticos para ir ganando puntos ADN e ir desbloqueando nuevas habilidades, no es precisamente el colmo de la diversión. Lo dicho, lo que podía haber sido un modo de juego interesante que diera algo de vidilla al juego, queda por los suelos. También podemos usar los personajes evolucionados del modo Carrera en el resto de modos de juego.
Por cierto, antes hemos dicho que la historia es ridícula, pero no la hemos comentado. Y es que realmente es así: ridícula. No vamos a explayarnos en contárosla. Simplemente es que no tiene ni pies ni cabeza, y por no tener, no tiene ni alicientes. Por cierto, en el manual de instrucciones del juego, en la página 9 pone el siguiente mensaje: "Si se superan diversas condiciones, aumenta la cantidad de personajes y modos de juego disponibles. ¡Juega una y otra vez los modos de juego e intenta desbloquear todas las bonificaciones!". Bien, pues os avisamos que personajes ocultos hay (ya lo hemos mencionado al principio del análisis, hay 5 desbloqueables), pero modos de juego adicionales, no. Menuda mentira.
CONCLUSIÓN
Sólo los fans de la saga podrán encontrar interés por este Bloody Roar 4, un título que graficamente no es del todo malo, posee muchos luchadores y jugar a dos jugadores es bastante divertido. Pero su falta de novedades, su machacadísima mecánica y concepto (hace años que dejó de ser original) y la contínua sensación de ser un "quiero y no puedo", lo convierten en un juego poco recomendable para el jugador experto en juegos de lucha.
Por Kike López (Hayato)
A pesar de no mantener el puesto de protagonista, Yugo permanece en la saga
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En el modo Carrera avanzaremos por un tablero de esferas así de soso
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Aqui iremos adquiriendo nuevas habilidades y las iremos equipando
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NUESTRA VALORACIÓN
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Gráficos
A pesar del diseño de algunos luchadores y detalles en los escenarios, la calidad gráfica de Bloody Roar 4 es poco menos que mediocre.
60
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Sonido
Las músicas pasan desapercibidas, y el doblaje en inglés es bastante malo y desganado. Por lo menos los efectos sonoros son contundentes.
55
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Jugabilidad
La jugabilidad es tan sencilla que incluso un novato podrá jugar a este juego aporreando los botones y ganando un combate tras otro.
60
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Diversión
Los fans más acérrimos se divertirán de lo lindo, pero los que busquen un buen juego de lucha más vale que miren para otro lado.
55
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Alternativas
Bloody Roar 3, Tekken 5, Virtua Fighter 4 Evolution, Dead or Alive 2.
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El diseño de algunos luchadores. Las transformaciones en bestias.
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Poco profundo y técnico. No aporta nada nuevo. La traducción en castellano.
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Nota final
Hudson nos demuestra con esta cuarta entrega, que la saga Bloody Roar va decayendo lentamente. Es lo que hay...
60
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¿Cómo se puntúa en VJ?
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