Análisis
¿Cocido madrileño u olla podrida?
Deep Shadows nos ofrecen en su primera obra un juego que mezcla multitud de géneros, libertad y un mapa gigantesco con multitud de errores y serpientes que acechan tras los matorrales.
Por Uninvited_guest
| Publicado el día 14/10/2005 19:46
La búsqueda de Lisa, misión principal del juego, está dividida en capítulos, siendo necesario realizar algún objetivo concreto para poder ir avanzando. Para lograr estos objetivos tendremos siempre diferentes misiones a elegir, aunque a veces las circunstancias reducirán esta elección. Por ejemplo, podemos tener acceso a cierto personaje con información vital si hacemos unas misiones para la mafia, o bien podemos pagar por la información (la cantidad depende de la facilidad con la que queramos llegar a él), pero si nos llevamos a matar con la mafia no habrá manera de que nos asignen esas misiones, por lo que nos tocará ahorrar y pagar. Aparte de las misiones encargadas por los bandos y las misiones principales hay otras misiones más, como las de taxista, conductor de autobús, la búsqueda de los fragmentos de Xenus o el aprendizaje de conducción de vehículos, sumando en total más de cuatrocientas misiones que podremos realizar.
Como veis, Boiling Point tiene a priori una cantidad descomunal de opciones, pero el movimiento se demuestra andando y la experiencia jugable deja un regusto agridulce, ya que no se colman las expectativas iniciales. Una vez nos hayamos hecho con el manejo del juego y hayamos pasado el desconcierto inicial las primeras horas nos darán gratas satisfacciones. Al poco de empezar conseguiremos un coche y podremos ya ir a la aventura por Realia. Mientras cumplimos las primeras misiones vemos que al borde de la carretera el ejército y la mafia se enfrentan, que un helicóptero de la policía nos confunde con un bandido y nos obliga a ir campo a través para despistarlo ocultando nuestro coche entre la espesa vegetación, o que entre la jungla hay una plantación ilegal donde unos indios son obligados a trabajar y cuyo jefe nos recompensará con una extraña figura si los ayudamos a escapar (lo que nos obligará a buscar en la cuidad a un coleccionista para que nos la canjee por el vil metal). Bueno, nuestra misión es eliminar a un sujeto indeseable que está en una mansión escondida en la jungla, así que vamos a concentrarnos en ella. Dejamos el coche cerca del objetivo con el motor en marcha por si hay que salir corriendo, y decidimos que vamos a irrumpir en el campamento a toda prisa para no dar tiempo a los guardas a reaccionar, ya que la IA del juego es bastante competente y Saul Myers está un poco oxidado como para enfrentarse a demasiados enemigos a la vez. Conseguimos llegar al edificio y cumplir con nuestra misión no sin unas cuantas heridas en nuestro cuerpo. Usamos unas jeringuillas de nuestro botiquín y cogemos los objetos de valor del difunto sujeto y nos disponemos a salir bajo la lluvia de proyectiles de los guardas, los cuales hacen que nuestro coche salte por los aires justo cuando íbamos a llegar a él. No nos queda más remedio que huir campo a través cojeando mientras cae la noche y los sonidos de la jungla nos envuelven. Tras cortar en dos a una serpiente que había decidido servirnos de apretada bufanda llegamos al fin a una carretera, donde quizás consigamos transporte. Llega al fin un camión conducido por un bandido, por lo que le pedimos amablemente cuchillo en mano que nos lo ceda, para al fin volver a Puerto Sombra, donde descansaremos en una acogedora habitación llena de cucarachas mientras pensamos cuanto dinero podremos sacar de los objetos conseguidos en la misión, y nuestra ex mujer nos llama para echarnos la bronca por estar de vacaciones en la playa cuando nuestra hija está secuestrada por algún malhechor (un pequeño toque de humor, los cuales abundan bastante menos de lo que nos gustaría).
Este breve relato es un ejemplo de los aspectos positivos que podéis encontrar en el juego, pero toca hablar de los negativos. Algunos de ellos son propios de este tipo de juegos, como por ejemplo la cierta monotonía en la que cae el desarrollo debido a la repetitividad de las misiones a realizar (sobre todo las que no tienen que ver con la trama principal), pero muchos otros dan la sensación de ser fruto de una conclusión prematura del juego o de un exceso de ambición por parte de Deep Shadows. Podemos resaltar el hecho de que el juego está un tanto descompensado: algunas habilidades, como la capacidad de comercio, suben muy lentamente por mucho que nos esforcemos y otras, como la aptitud técnica, sólo pueden subirse gastando una cantidad ingente de pesos, ya que, en este caso, necesitaremos intentar montar las nada baratas mejoras en las armas una y otra vez si queremos llegar a ser unos expertos. El manejo de algunos vehículos no está muy bien logrado, y hay casos en los que nos dificultará mucho la consecución de misiones (por ejemplo con el helicóptero) o incluso hará que sean un suplicio, como las de conductor de autobús. La IA tiene un buen comportamiento en general, pero de vez en cuando pierde el norte y hace que los personajes se muevan de un sitio a otro sin ningún sentido, y si dejamos nuestro coche en medio de la carretera crearemos un auténtico caos. También ocurre que, a pesar de la sensación de libertad y aleatoriedad de los eventos, muchas situaciones sí están enlatadas. Por ejemplo, todos los enfrentamientos que vemos al borde de la carretera entre los distintos bandos ocurren siempre en los mismo lugares, de hecho tras concluir uno de ellos basta con alejarse unos centenares de metros y volver para que vuelva a reproducirse el enfrentamiento. Y si estás situaciones enlatadas pueden ser molestas también hay opciones que no han sido implementadas y que se echarán mucho en falta, como el hecho de no poder robar coches sin tener que matar al conductor, u otras que no resultan útiles, como el intentar engañar mediante una treta a guardias de un bando enemigo para que no nos ataquen. Por último tampoco hay que olvidar los bugs que aún campan por esta versión y que nos pueden dar algún disgusto.