Análisis
El regreso de un clásico
Revolution Software nos ofrece una nueva aventura de George Stobbart y compañía, esta vez en 3D. Una apuesta arriesgada, que sin embargo ha dado buenos resultados.
Por Sefirot
| Publicado el día 24/12/2003 11:15
Otra de las novedades que ha supuesto el cambio a las 3D han sido las fases plataformeras. Nos las encontraremos a menudo durante el juego, aunque son bastante sencillas de realizar. Bastará con pulsar la tecla correspondiente a cada acción, ya sea saltar, escalar o agarrarse a un saliente, y el personaje la realizará automáticamente. También nos encontraremos con bastantes puzzles basados en cajas. Éstos consisten en mover un grupo de cajas o bloques situados en una habitación, de tal forma que nos ayuden a alcanzar nuestro objetivo, generalmente llegar a un lugar elevado. Son también bastante sencillos de realizar, aunque a veces resultan un pelín aburridos.
Ante todo, sigue siendo un Broken
Con tantos cambios en el sistema de control parece que el juego es totalmente diferente a sus "precuelas". Pero nada más lejos de la realidad. En Broken Sword 3 nos vamos a seguir encontrando con escenas aventureras a lo Indiana Jones, puzzles sencillos y lógicos, divertidos diálogos, y sobre todo con personajes muy carismáticos. George y Nico vuelven a ser los protagonistas de esta entrega, y tendremos la posibilidad de controlar a los 2, aunque se manejan exactamente igual. Una vez más el enemigo a batir serán los Neo-Templarios que ya vimos en Broken Sword 1. De hecho esta entrega tiene muchas referencias a la primera parte de la saga, e incluso nos encontraremos con algún que otro personaje conocido. Pero tranquilos, para entender el argumento no hace falta haber jugado a ningún Broken Sword anterior, aunque sí es recomendable para disfrutar la historia al máximo.
Al igual que en las anteriores entregas, nuestros protagonistas pueden morir, aunque esta vez de una manera algo diferente. A lo largo del juego nos encontraremos con algunas escenas de vídeo en donde deberemos pulsar una tecla en concreto (que se nos indicará en la esquina inferior derecha de la pantalla) en el momento justo. Si no lo hacemos moriremos, y el juego se reiniciará volviendo al comienzo de esa escena. Un recurso bastante original en la saga, parecido a lo visto en Dragon's Lair o Shenmue, que no romperá para nada el ritmo de juego.
Los puzzles basados en objetos seguirán siendo los clásicos, de usar el objeto A con el objeto B, o combinar A con B para usar en C, etc. Es decir, lo típico en la saga o en cualquier aventura gráfica, aunque esta vez el nivel de dificultad ha bajado bastantes enteros con respecto a entregas anteriores, y difícilmente nos atascaremos, sobre todo si no somos nuevos en este género. Por supuesto los diálogos con otros personajes seguirán siendo de vital importancia para completar la aventura. A lo largo del juego nos encontraremos con varios de estos secundarios, la mayoría bastante cómicos, como es habitual en la saga, que lograrán que soltemos más de una carcajada.
Por último comentar una de las novedades en el aspecto jugable: las fases de sigilo. No serán muy numerosas durante el juego, aunque sí de las partes mas díficiles. Básicamente consisten en pasar sin hacer ruido por zonas vigiladas por guardias y sus perros. Las sombras servirán para escondernos, y al menor ruido seremos descubiertos y terminará la partida, por lo que deberemos ser muy cuidadosos.
Las fases de plataformas serán muy comunes durante el juego
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Una de las malas del juego, aunque bastante guapa
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En Praga tendrá lugar una de las partes de sigilo más difíciles
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