Análisis
Las heridas de guerra son imborrables
La esperada tercera parte de Brother in Arms llega al mercado con un cúmulo de expectativas muy grande, ¿conseguirá Matthew Baker estar a la altura?
Por Pablo Cruz Delgado
| Publicado el día 25/09/2008 15:17
El sistema de juego sigue siendo el mismo que en las anteriores entregas, aunque con ligeros cambios que hacen los enfrentamientos todavía más interesantes y complicados. Uno de ellos ha sido la inclusión de entornos parcialmente destructibles (parcialmente que quede claro), de manera que según al batallón que nos enfrentemos tenemos que buscar un lugar u otro para parapetarnos. Si estamos luchando contra un equipo de asalto nazi, con refugiarnos tras unos sacos de arena será suficiente, ya que los disparos no acabarán con el parapeto, pero si por el contrario en la escuadra nazi existe un soldado con un lanzacohetes, en cuanto nos vea ahí escondidos destruirá el parapeto y nos dejará al descubierto. Esto podemos aplicarlo a la hora de cubrirnos tras estructuras de madera, que no serán un lugar seguro ya que los disparos acabarán rápidamente con ellas.
Esto nos sirve también a nosotros, así que cuando controlemos una escuadra con lanzacohetes lo más sensato es destruir todos los parapetos del enemigo para dejarlos al descubierto y así acabar fácilmente con ellos. Como hemos dicho, los escenarios se pueden destruir de una manera parcial, por ejemplo podemos acabar con camiones, parapetos, vallas de madera, cajas y diversas estructuras, pero en lo que se refiere a edificios u otras estructuras más endebles como sillas o mesas sólo serán destructibles en contadas ocasiones. De cara a la galería queda muy mal lanzar una granada dentro de una casa y que ni la mesa, ni sillas e incluso ni los enemigos mueran con su explosión.
Otro punto importante del juego son los puntos de reconocimiento, de los cuales existen uno o dos en cada mapeado. Estos servirán para darnos una perspectiva de la zona que más tarde podemos usar para planificar nuestras tácticas desde el mapa del menú. Estos puntos normalmente se encuentran situados en lugares altos como los típicos molinos holandeses, pero en otras ocasiones bastará con acercarnos a un puente para reconocer la zona. A modo de curiosidad, citar que Gearbox ha incluido un gran número de Kilroys a lo largo de la aventura. Para los que no lo sepan, existe la leyenda de Kilroy, que según cuentan los soldados americanos fue el primero en llegar y el último en marcharse de todos los lugares dejando tras de si unas pinturas en las paredes de algunas construcciones que rezan "Kilroy was here!".
En la interfaz del juego podemos ver el arma que portamos y las balas que nos quedan en el cargador, un pequeño radar que nos indica hacia dónde tenemos que dirigirnos, la posición de nuestro soldado (normal o agachado) y otra información que aparece de vez en cuando como el objetivo de la misión y un indicador que muestra la escuadra que tenemos seleccionada. Como ya se está poniendo de moda, no existe ningún indicador de vida, cuando nuestro soldado se vea atacado la pantalla se irá tiñendo de rojo hasta que llega el momento de la muerte. Cuando esta se empiece a teñir de rojo lo mejor que podemos hacer es parapetarnos tras cualquier objeto para dejar descansar al soldado y que así recupere la salud perdida.
El repertorio de armas incluye algunas de las armas aliadas más famosas de la Segunda Guerra Mundial como por ejemplo la metralleta Thompson, el rifle M1 Garand, la M3 y el lanzacohetes M9, además de la famosa y conflictiva pistola de Baker, la que en su lomo tiene grabado "For Matthew - Brother in Arms". Esto en cuanto a las armas aliadas, además de esto también podemos recoger las armas que deje cualquier enemigo tras caer en combate. Un abanico más que suficiente para dar caza al enemigo.
La inteligencia artificial de los enemigos sigue sin llegar a convencernos del todo. Funciona bien cuando nos descubren y empiezan a dispararnos, pero en muchas ocasiones podemos acercarnos a dos metros de ellos que no se darán cuenta de nuestra presencia. Un fallo que merma la dificultad de los combates, sobre todo a la hora de dejar una escuadra entreteniéndolos e ir nosotros a darles caza por uno de sus flancos expuestos. En contadas ocasiones los veremos huir hacia otra posición cuando se queden en inferioridad numérica o les destruyamos su parapeto, e incluso alguna que otra vez se quedan en el sitio incluso con una granada bajo los pies. Algo que aunque no se nota mucho debido a su potencia de fuego sigue siendo sin duda un aspecto para mejorar. Nuestro equipo normalmente se mueve bien, en consecuencia con las órdenes que les demos, pero en algunas ocasiones también salen a relucir fallos. Por ejemplo, cuando se posicionan mal en un parapeto y quedan al descubierto de cara al enemigo o cuando para llegar a una posición, eligen el camino más corto pero el más complicado ya que otra vez quedan descubiertos ante los enemigos. Como decimos, generalmente trabajan bien, pero estos fallos en diversas situaciones suponen la muerte y varias bajas para nuestro equipo, es decir, continuar con la misión con menos hombre a nuestro cargo. Por suerte, en algunos puntos de control vuelven a aparecer los soldados muertos.