La ausencia de modo online y de algunos eventos disponibles en entregas anteriores, como los de choque o los ataques de tráfico, han reducido notablemente la vidilla del juego, tanto si jugamos en solitario como en compañía. Aunque finalizar el Tour Mundial lleva tan sólo entre diez y doce horas, todavía quedan muchas cosas por hacer si queremos alcanzar el 100% del juego. Conseguir la medalla de oro en cada una de las pruebas no es fácil, y, a menudo, tendremos que sufrir de lo lindo para lograr el oro en ciertos retos, sobre todo en los de derrape y roces, que exigen una conducción muy arriesgada y sin fallos.
En general, la dificultad no es muy elevada y muchos eventos se pueden superar en el primer o segundo intento. La inteligencia artificial de nuestros rivales está bastante trabajada y nuestros enemigos nos ponen en aprietos en más de una ocasión. Incluso se pelean entre ellos, y si nos propasamos con un coche determinado, éste nos persigue en busca de venganza.
También hay un total de cinco trofeos y dieciséis atajos por conseguir. Los trofeos son premios que recompensan nuestra habilidad a lo largo de la partida. Para recibir un trofeo basta con realizar con éxito un grupo de siete tareas de diferente dificultad (dar una vuelta a un circuito sin estrellarse, realizar tres takedowns a un mismo coche en una carrera, encadenar diez burnouts seguidos...). Finalmente, los atajos vienen a sustituir los takedowns distintivos ya presentes en Burnout Takedown y Revenge. Estampando a nuestros rivales en lugares específicos de cada recorrido activamos nuevos caminos que ayudan bastante en las carreras y las vueltas al rojo. No es de extrañar que para conseguir todo esto sobrepasemos las veinte horas de juego, que aún así quedan algo lejos de las treinta y tantas que se requieren para completar la tercera y cuarta entrega.
Además de las frenéticas carreras y la lograda sensación de velocidad, los distintos juegos de la saga siempre han tenido en común un asequible sistema de control. Con pocos minutos de juego a nuestras espaldas vamos a ser capaces de conducir sin problemas cualquier vehículo por carreteras repletas de tráfico y a velocidades prohibitivas en la vida real.
Con el joystick analógico izquierdo y la cruceta digital movemos nuestro vehículo.

se usa para acelerar,

para frenar, y manteniéndolo pulsado podemos dar marcha atrás en el caso de ser necesario (algo bastante inusual).

sirve para tocar el cláxon y

para cambiar entre las dos cámaras disponibles, una a ras de suelo y la otra exterior situada detrás del coche. Aunque ambas ofrecen una gran sensación de velocidad, la vista trasera es más adecuada, pues apreciamos mejor los vehículos que hay a lo lejos, permitiéndonos así esquivarlos con cierta antelación.

sirve para mirar atrás,

para cambiar de canción y

para activar el impulso, que nos hará ganar mucha velocidad. Para poder activar este "turbo" deberemos llenar previamente la barra de impulso mediante arriesgadas maniobras (derrapar, saltar, conducir en contra dirección o estampar a un rival). En el caso de estrellarnos, manteniendo pulsado

activamos el tiempo de impacto, durante el cual podremos dirigir nuestro vehículo hacia nuestros rivales. Si conseguimos impactar contra ellos conseguiremos un takedown con efecto y una recarga completa de la barra de impacto. En el caso de que no podamos contactar directamente con ellos podemos apretar

activando así el rompecoches, una potente explosión que devastará los vehículos cercanos.
Por último, Start nos permite detener el juego, acceder al menú de opciones y reiniciar o salir de la prueba que estemos disputando.