Análisis
Hoy le di la mano a un norteamericano
Americanos, británicos, soviéticos: todos contra el Fuhrer en el juego bélico que apunta a ser el culmen de su generación.
Por Evaristo
| Publicado el día 22/11/2003 18:05
Más de uno cae abatido al escuchar la salida de un nuevo juego de las características de Call of Duty, pero la verdad es que a base de dar una nueva vuelta de tuerca, se exprime el conflicto que nos acontece de manera brillante, aún queda jugo para hacer delicias como esta.
La novedad en la línea argumental del modo de un jugador es el vivir la guerra desde diversos puntos. Bajo el mando norteamericano viviremos el día D y algunas misiones como el rescate de un sargento o toma de pueblos y puentes. Bajo el mando británico alguna incursión para eliminar defensas y su posterior huida en camión y avión animará su campaña. Pero si de estas cosas tuvieran que felicitarse en Activision lo llevabamos claro.
Estas campañas se deben ver a parte de la soviética. Nos encontramos con la guerra que más conocemos, con la que más hemos jugado, y si no fuera por las misiones, llevadas con originalidad y coherencia, el juego sería un refrito de otros pasados. Y es que por fin viviremos la misión desde que ponemos el pie en el campo de batalla hasta que nos relevan o conseguimos huír. Si conquistamos una ciudad por la noche, es evidente que el siguiente día intentrán un contrataque, y en este juego los sufriremos.
Caben destacar las huidas en vehículos, que si bien son poco interactivas, la verdad es que son trepidantes, y agilizan el juego de forma extraordinaria. No tiene precio el cruzar las líneas enemigas montado en una birria de coche y la cantidad de sorpresas que pueden variar el curso de lo previsible. Misiones para todos los gustos: de infiltración, rescate, robo, destrucción... no se han privado de nada para satisfacer al usuario. Lo mejor de todo es que no son repetitivas y nunca nos vamos a encontrar dos misiones similares muy cercanas, lo cual se agradece para evitar el simple "tirar para delante disparando a todo lo que se mueva fase tras fase".
Pero a pesar de todo, con estas campañas no pasaría de ser un buen juego, para llegar a ser una alhaja debemos acudir a la campaña soviética. El ambiente, la novedad, todo lo que habían prometido, es cierto. Ese subir contra las ametralladoras alemanas con cinco balas en la mano, el recuperar la plaza de Stalingrado o la mismísima toma de Berlín, es inevitable soltar una lágrima al ver el vídeo final.
A pesar de todo la campaña soviética está rota por dos fases en las que conducimos un tanque, que quizás históricamente queden perfectamente encajadas, pero que rompen la escalada de diversión que se produce en esa maravillosa campaña, una mancha dentro de un mar de blanqueza.
La toma de Stalingrado es espectacular
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Táctica envolvente del equipo Actimel
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La actuación en equipo es maravillosa
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