Análisis
Nunca caminarás solo
Infinity Ward retoma las riendas de una sega que nunca debió abandonar (CoD 3). Y gracias a eso, la compañía ha logrado crear un FPS a la altura de las circunstancias. Bienvenidos a una nueva guerra.
Por Reberant
| Publicado el día 02/12/2007 04:28
Infinity Ward retoma las riendas de una sega que nunca debió abandonar (CoD 3). Y gracias a eso, la compañía ha logrado crear un FPS a la altura de las circunstancias. Bienvenidos a una nueva guerra.
La guerra vuelve a estar de moda gracias a Infinity Ward, la compañía que se ha encargado de desarrollar el juego que nos ocupa, Call of Duty 4: Modern Warfare. A diferencia de los juegos que existen en este género, para esta ocasión se ha optado por no basarse en una guerra real, sino crear una totalmente nueva en una época actual. En la piel de dos soldados, un miembro de la SAS británica y un marine de los Estados Unidos, viviremos una de las experiencias más gratificantes de los últimos tiempos. ¿Por qué? Seguid leyendo.
Como suele ocurrir en otros juegos del género, empezaremos recibiendo unas breves instrucciones de entrenamiento para adaptarnos al control; disparar a dianas (paradas o en movimiento) o recorrer una zona yendo de un punto a otro mientras realizamos las acciones que nos manden por radio será suficiente para estar listos y adentrarnos en el campo de batalla. Además, dependiendo en qué tiempo realicemos dicha zona se nos recomendará jugar en uno de los cuatro niveles de dificultad (aunque podremos elegir el que queramos).
Desde las primeras misiones, Modern Warfare ya nos hace intuir lo que nos encontraremos en adelante. En muy poco tiempo nos daremos cuenta que nosotros sólo somos un integrante más del pelotón. De nada sirve hacerse el héroe, porque no sobreviviremos mucho si vamos por nuestra cuenta. Por ello, el apoyo de nuestros compañeros y seguir al pie de la letra las ordenes que recibamos serán fundamentales para evitar una muerte inútil. La IA de los enemigos es suficientemente alta como para acabar con nuestra vida en menos tiempo del deseado. Por eso, deberemos ir con el pelotón en todo momento, arriesgando lo menos posible y escondiéndonos en cualquier parte que veamos, porque de lo contrario no duraremos mucho. No tenemos de qué preocuparnos, porque la IA de nuestros compañeros es tan elevada que en muchas ocasiones podrán seguir adelante sin nuestra ayuda. En muchos otros juegos podemos ir por nuestra cuenta y terminar con todos nuestros enemigos como si fuéramos un Dios, pero aquí realizar esa tarea es prácticamente imposible, más aún en los niveles altos de dificultad donde con unos pocos disparos recibidos seremos historia. Y esto es algo que le hace especial a Modern Warfare, porque consigue que nos metamos de lleno en la piel de ambos protagonistas de manera rápida y directa.
Por suerte, la acción no decaerá a medida que avanzan las misiones. Todo lo contrario. Las situaciones que viviremos a lo largo del modo Campaña conseguirán mantenernos enganchados hasta que lo completemos. Por desgracia, su duración es bastante baja, pudiéndolo terminar en una o dos tardes, aunque quién sabe si de haber sido más largo se hubiera vuelto más repetitivo, algo que no ocurre en ningún momento durante los actos de los que se compone dicho modo Campaña. En todos ellos realizaremos misiones espectaculares; escapar de un carguero que se está hundiendo, dar apoyo de cobertura a un escuadrón desde un helicóptero en plena noche, huir de nuestros enemigos montados en un vehículo por una autopista o eliminar a un objetivo en concreto con un rifre francotirador desde lo alto de un edificio son algunos de los momentos que tendremos el honor de poder vivir en Modern Warfare. Todos ellos impagables.
Como no podía ser de otra forma, haremos uso de una alta variedad de armas: pistolas, metralletas, escopetas, lanzacohetes, rifles... Sin embargo, sólo podremos llevar equipadas dos de ellas, cambiando de una a otra haciendo uso del botón Triángulo. Asimismo, también tendremos a nuestra disposición granadas de todo tipo: explosivas, de luz, de humo... o las conocidas C4 y minas Claymore. El efecto de cada una de ellas será determinante para salir airoso de una situación: la granada de humo es para protegernos del ataque de un tanque, mientras que la de luz es para cegar a nuestros enemigos (la explosiva no necesita descripción). Lo mismo con la C4, para pegarla en un lugar en concreto y detonarla cuando queramos pulsando el botón, o la mina Claymore, para colocarla en el suelo y estallar cuando alguien entra en su campo de visión. En nuestro equipo sólo podremos llevar dos armas (pistola y metralleta, por ejemplo) y granadas. Es importante elegir qué tipo de armamento llevar en cada misión, puesto que de ellas dependerá nuestro éxito en la batalla.