Análisis
Una de vaqueros
Una aventura en el salvaje oeste, dos protagonistas, tres planteamientos jugables y muchas balas con nombre propio. El mísmisimo Burt Lancaster estaría encantado de protagonizar este notable juego.
Por Álvaro Sánchez Estévez
| Publicado el día 08/07/2007 20:40
El arsenal de armas es de lo más variopinto para tratarse de un juego basado en el "far west": Revólveres, rifles, escopetas, rifles con mirilla aumentada, látigo, la Biblia (la que crea confusión en los enemigos al leer algunos de sus versos), lámparas de aceite, arco, dinamita, etc.
Siempre que el arma sea a una mano el jugador puede combinarlas como quiera, disparando la equipada en la mano izquierda o derecha con el gatillo del lado correspondiente. Ray, como pasado infame pistolero y promovedor de la palabra del Señor, cuenta con un movimiento especial, la concentración, el cual se asemeja al llamado "tiempo bala" visto en títulos anteriores.
Las misiones son muy diversas: Desde huir de las persecuciones de los enemigos para salvar nuestro pellejo, defender puntos estratégicos, tomar trenes asaltados por bandidos, perseguir a caballo carruajes enemigos, infiltrarnos en territorio ajeno... Dentro de alguna de ellas encontramos los llamados duelos (caracteríticos de la época) contra uno o varios enemigos. Un cara a cara con el revólver enfundado dónde el más rápido y certero acabará con el enemigo, lo que otorga al juego un toque peliculero.
Apartado técnico:
Call of Juarez luce correctamente, aunque es cierto que podría haberse aprovechado el potencial de la consola en mayor medida. Tanto los modelados de los personajes como sus animaciones están tratados de una forma más que correcta. Los escenarios son diversos y muy amplios, con una aplicación de texturas en ocasiones fotorrealista, sin duda lo mejor del juego en este apartado junto a la buena implementación de las fuentes de luz y sombras. La paleta de color, de colores pálidos al más puro estilo de las películas de vaqueros de antaño, se antoja perfecta para la ocasión. Si bien encontramos algún que otro defecto gráfico como la poca visibilidad en zonas oscuras, dónde diferenciar un enemigo de una roca y/o elemento decorativo del paisaje, nos costará un par de dioptrías en cada ojo.
El apartado sonoro está a la altura. Unos efectos de sonido que rayan a buen nivel y que dan vida y realismo a los distintos áridos parajes de esta aventura. Éstos se acompañan de una banda sonora que parece sacada de una película de la época, casando perfectamente con el título. Los vaqueros a su vez, hablan nuestro idioma, un trabajo de doblaje bastante elaborado que cumple su cometido, destacando el lenguaje verbal colmado de improperios, blasfemias e injurias dignas de cualquier pistolero del Salvaje Oeste.
Se ha realizado una buena adaptación de los controles de PC al mando de la consola de Microsoft, lo que dá como resultado una respuesta inmediata de nuestro personaje en cada acción que ejecutamos.
Un cañón gatling, mi más preciado tesoro.
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Prostibulos, hoteles baratos e infumables, bares de la peor calaña, bienvenido al Salvaje Oeste
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El "modo concentración" de Ray nos facilitará las cosas, espera, apunta y dispara.
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