Análisis
¿Por qué corres?
El exitoso juego minimalista en blanco y negro se adentra en los dispositivos que usan Android
Por Benjamín Rosa Fernández
| Publicado el día 13/09/2012 10:26
Todo aquel que tenga un ordenador y conexión a Internet habrá jugado (o debería) al juego gratuito para navegadores Canabalt y se habrá enganchado durante al menos media hora seguida. El título en sí fue creado en tan solo dos fines de semana, pero el esfuerzo ha recompensado a su creador con fama y que su juego sea considerado ya de culto. El juego fue llevado a iPhone mediante una conversión directa, y unos años más tarde recibió un lavado de cara para llegar a Android como uno de los juegos estrella del segundo "Humble Android Bundle".
La premisa de la trama del juego es sencilla: no sabes por qué ni donde estás, solamente sabes que tienes que correr por una ciudad apocalíptica para huir de algo que no sabes, pero la huida nunca tiene fin. Sin usar un solo texto, Canabalt nos trae una ambientación inigualable.
El sistema de juego es sencillo: nuestro personaje corre automáticamente y salta cuando damos un toque en la pantalla táctil y así esquivamos cajas que nos hacen correr más despacio y saltamos de edificio en edificio como si fuese una versión muy minimalista de Mirror's Edge. Pero dominar el juego no es tan simple como saltar rápidamente dado que a veces no es bueno saltar todo lo alto que se pueda, sino que es mejor dar un pequeño salto y así tener más espacio para maniobrar de cara a la próxima trampa.
Puede parecer una fórmula sencilla y que no tiene ningún interés, pero a la hora de jugar y conforme el juego nos atrapa con su ambientación, dejar de jugar se convierte en un desafío. No precisa de grandes motores de físicas ni de controles complejos, porque solamente necesita ponernos como desafío ver cuan de lejos podemos huir, superar nuestras puntuaciones y las del resto del mundo. Uno de sus principales atractivos es que absolutamente todas las partidas son generadas al azar. No hay dos huidas iguales, salvo el primer edificio. esto le otorga una gran rejugabilidad que hace que se optimice el dinero gastado en la aplicación.
Aparte de su sencillez de manejo, algo que hizo que Canabalt se hiciese famoso es al anteriormente mencionada estética. En la versión original, usaba un estilo totalmente pixelado en escala de grises. No había nada de color, pero el estilo con reminiscencias de estética steampunk y los pequeños efectos visuales como palomas, cristales rotos así como los edificios y misteriosos robots gigantes del fondo eran más que suficiente como para que destacase sobre el resto de juegos gratuitos. Para alegría de muchos, este estilo se ha mantenido en su salto a la alta definición. Si uno tiene cierta alergia al píxel, que sepa que verlos es totalmente opcional dado que por defecto cuenta con un apartado visual poligonado que mantiene fielmente el estilo y la fluidez de las animaciones, que le hacen un enorme favor al juego.
La música se ha mantenido perfectamente. Una sola canción que se repite a constantemente pero que nunca cansa y se quedará en nuestra cabeza es todo lo que necesita para perfeccionar la ambientación del juego. Los pocos efectos de sonido se resumen en las ventanas rotas, los edificios que se derrumban y las bombas que caen. Resultan convincentes y efectivos.
Canabalt HD resulta una gran apuesta para los que ya están cansados de los juegos de conseguir estrellas en distintos niveles que tanto se estila. Quizás la premisa es parecida, pero se distancia bastante aún así. Rápido, diferente y con un toque muy personal, este título es uno de los que realmente aprovecha bien la filosofía de partidas cortas en el transporte público. Lo único que se puede quejar uno es que su precio habitual es algo más elevado que el resto de juegos, pero dado que ayuda a un creador que hizo un juego gratuito de tanta calidad en tan poco tiempo, lo merece.