Análisis
Construyendo nuestro propio reino
El famoso juego de tablero llega a Xbox Live Arcade con opciones multijugador.
Por Javier Ojeda Pérez
| Publicado el día 28/10/2008 07:14
Como tercer elemento destacable se encuentran los monasterios. Estas simples piezas, las cuales tienen un monasterio por construir en el centro, son clave para la mayoría de las partidas, ya que sin demasiado esfuerzo estratégico es posible sacar una cantidad de puntos bastante respetable. Una vez colocada la pieza y reclamada por un seguidor, no hay más que rodearla completamente para que el monasterio quede completado y nos agenciemos instantáneamente los puntos correspondientes, en total uno por cada pieza colocada alrededor, es decir, nueve puntos. Si al llegar al recuento final hay monasterios reclamados que no están completados, estos dan puntos según el número de piezas que se haya conseguido colocar alrededor del monasterio, un número variable entre cero y ocho puntos.
Por último, pero no por ello menos importante, están las granjas. Una granja es un conjunto de secciones de pradera que son reclamadas por un seguidor. Al contrario que en los demás objetivos, una vez colocamos un seguidor en una granja ya no podemos retirarlo en ningún momento de la partida. Esto es debido a que las granjas, potencialmente, nunca pueden ser terminadas. En las ciudades, caminos y monasterios, una vez son completados, el seguidor vuelve a estar disponible para ser usado en otra ocasión, cosa que no ocurren con las granjas.
Las granjas dan puntos, concretamente tres, por cada ciudad colindante y terminada que haya dentro de su término. Es decir, si colocamos un seguidor en una granja en la que hay cinco ciudades en su término, obtendremos un total de quince puntos. Es muy importante saber usar las granjas, ya que son una fuente de puntos muy prolíficas para el recuento final si las usamos con cabeza. Probablemente, es el objetivo más difícil de entender y dominar, pero a la larga es el que más satisfacciones da al jugador.
Una vez se acaben las 72 piezas, se hace recuento de los puntos conseguidos por los jugadores en cuatro grupos, divididos en los objetivos ya citados anteriormente. Evidentemente, el jugador con la suma de puntos más alta gana la partida.
En cuanto a opciones de juego, Carcassonne no es demasiado variado. Tenemos la partida con las reglas estándar y una opción de jugar con las reglas personalizadas, en la que podemos elegir el sistema de puntuación para las ciudades, caminos o granjas. Además, podemos elegir jugar con una expansión llamada El río en la cual al principio de cada partida se colocarán ocho piezas de río para que las ciudades se construyan alrededor de él. Aunque da un poco de variedad al desarrollo, realmente es el mismo sistema de juego, por lo que es una expansión que tampoco usaremos demasiado. Aparte de los dos modos citados, existe un modo de práctica para un solo jugador. El juego online es exactamente igual que el modo un jugador y el multijugador local, pero con la excepción de poder jugar contra cinco personas en lugar de las cuatro del multijugador local.
El apartado gráfico del juego es todo lo simple que se puede esperar de un juego de tablero, pero realmente no se necesita más y cumple con su cometido sobradamente. Mención especial a los distintos zooms que podemos realizar durante la partida, según el grado de acercamiento que queramos tener al tablero. En cuanto a sonido, el juego tiene una ambientación medieval totalmente acorde con el sistema de juego y la melodía principal es lo suficientemente pegadiza como para que no moleste.
En definitiva, Carcassone es un título que gustará a todos los amantes de los juegos de tablero y, por supuesto, a los jugadores que ya hayan tenido experiencias con el juego original. Se disfruta más con varios amigos, pero siempre se puede echar mano del servicio Live si no es así.
Una partida multijugador en todo su esplendor
|
El modo de práctica es útil para dar los primeros pasos en el juego
|
Y el ganador es...
|
Algunas de las opciones disponibles para partidas personalizadas
|
|
NUESTRA VALORACIÓN
|
|
Gráficos
Simples y nítidos. No se necesita más.
62
|
|
Sonido
Melodías medievales que ambientan perfectamente la acción.
67
|
|
Jugabilidad
Jugabilidad muy adictiva y un sistema de juego muy fácil de aprender, que no de dominar.
79
|
|
Diversión
Nos pasaremos horas y horas uniendo piezas, en especial si podemos jugar con amigos.
77
|
|
Alternativas
Aventureros al tren o Uno también son buenas adaptaciones de juegos de tablero.
|
|
Una mecánica muy adictiva hace de él un título muy rejugable.
|
|
A la larga se echa en falta algún tipo de pieza o regla que dé algo más de variedad.
|
|
Nota final
Una adaptación muy digna y que gustará a todos los fans del género y del juego original.
73
|
¿Cómo se puntúa en VJ?
|