Análisis
Pim, pam, toma Lacasitos
Castle Crashers llega finalmente a PC tras pasar primero por Xbox 360 y PS3. Más vale tarde que nunca.
Por Andrés Jiménez Cuenca
| Publicado el día 16/10/2012 11:02
Así pues, tenemos un juego con mucho contenido, largo y con un sistema jugable completo. Subir niveles es imprescindible mediante la rejugabilidad incluso para superar la historia por primera vez. Pero no te engañes: subir de nivel no lo es todo, tu habilidad al mando es esencial. Al igual que en Alien Hominid la dificultad es la marca de identidad de Castle Crashers. Bueno, no es tan difícil como el juego del alienígena porque no nos pueden matar de un disparo aleatorio, pero para derrotar a los enemigos, incluso a los enemigos rasos, se requiere mucha agilidad. Aprovechar todas las posibilidades de nuestro personaje es una tarea complicada, porque no solo tenemos que golpear y lanzar magias. Hay varios combos con los dos botones de golpeo, a lo que hay que sumar combos aéreos, varios tipos de magia y el uso accesorios (como el arco o las pociones) que nos brindan un complejo sistema de juego, que el propio desarrollo nos enseña poco a poco para que se nos haga más sencillo. En la práctica, resulta muy divertido, dinámico y desafiante, y la verdad es que tras horas y horas de juego seguimos encontrando puntos de interés.
Respecto al apartado técnico también hay que hablar bien de él. La banda sonora, compuesta por integrantes de Newgrounds, le da un toque entre épico y humorístico. Bueno, Castle Crashers es un torrente de humor e ironía continuo: se mofa de los tópicos de "caballero salva princesa" y a veces nos obsequia con gags inesperados de lo más simpáticos y graciosos. Pues la banda sonora consigue redondear este efecto, que junto al apartado gráfico (también heredado de Alien Hominid) dota al juego de una ambientación muy característica e identificativa. Es un estilo artístico que destila colores por los cuatro costados, destaca por su fluidez continua y saber hacer: hay muchos detalles particulares que dan profundidad, y el resultado es muy sólido en general.
En cuanto a la adaptación a PC, en líneas generales no hay nada que objetar. Hay para escoger varias resoluciones, y dada la escasez técnica del título no se hacen necesarias opciones de calidad gráfica. El único fallo es que no reconoce algunos mandos de PC. Está diseñado exclusivamente para jugar con el de Xbox 360 y jugar con otro mando puede ser problemático. De todas maneras se juega bastante bien con teclado (aunque cuesta acostumbrarse), con lo cual no hay mucho que penalizar. El multijugador permite jugar en red local hasta 4 jugadores y online, como en las demás versiones: podemos jugar a los niveles que ya tenemos en solitario con otro jugador, y es un punto fuerte a favor sobre todo de cara a las dificultades altas.
Conclusión
Sin rodeos: Castle Crashers es un must have si todavía no lo has adquirido. Tiene todo lo que se puede pedir en un juego de este estilo y mucho más, e incluso es divertido en solitario gracias a todo lo desbloqueable y su desafiante curva de dificultad; sin contar con su adictiva jugabilidad.
Anda, ¡un bicho!
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El primer jefe.
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También hay fases diferentes a las de a pie.
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Hay que huir del bicho negro en un ciervo, propulsado por su mierda porque se está cagando de miedo.
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