Apartado técnico
Los mundos que recorremos están realizados de una manera muy colorista y simpática, el resultado es muy infantil, cosa muy esperable tratándose de un juego protagonizado por Mickey. Su extensión es media, no tienen una profundidad exagerada pero tampoco se recorren en dos minutos, el problema principal es que son pocos. El diseño de los personajes va a juego, tanto el de los aliados como el de los enemigos, así todos tienen unas animaciones frescas y unas rutinas de ataque la mar de divertidas (no tanto cuando nos alcanzan, pero ver a los soldaditos de plomo desfilar no deja de provocar alguna risa); el diseño de Mickey en concreto cumple a la perfección, siempre con su ancha sonrisa por delante.
La música que acompaña el juego es sencilla pero pegadiza. Cada subfase tiene la suya propia, así como los jefes finales y los momentos especiales, cosa que nos deja ver un elenco muy variado de melodías. Los efectos de sonido, por su parte, cumplen con su cometido y muestran gritos, golpes y demás ruidos característicos de este tipo de juegos.
Se ha de tener en cuenta que estamos ante un juego de la primerísima hornada de Megadrive, así que las limitaciones técnicas se hacen evidentes en los fondos, en el número de colores en pantalla y en el movimiento de los personajes. Pero si se es consciente del momento de salida del juego (año 90), es evidente que los programadores hicieron un estupendo trabajo con
Castle of Illusion.
Conclusiones
El juego raya a un buen nivel técnico si pensamos que se trata de un juego de 1990, eso lo hemos dejado claro. ¿Se puede tildar de infantil? A tenor del planteamiento y los gráficos, sí, sin ninguna duda. Ahora bien, ¿es un juego sólo para niños? Hoy en día se consideraría así, pero no en su época, ya que no es tan fácil como parece a simple vista. La dificultad nunca llega a ser desesperante y en general la curva está bien ajustada, ningún jugador medio tendrá problemas para acabarlo, pero también es cierto que si estuviese planteado para niños no se hubiese incluido un nivel fácil con la mitad de fases y sin jefes finales.
Lástima que el juego no sea más largo, ya que podría haber más fases o un jefe final en todas ellas o como mínimo que cada joya se encuentre en un mundo diferente; todo eso no quita que
Castle of Illusion sea el mejor juego de plataformas de Mickey y se erigiese como la única alternativa creíble a
Sonic the Hedgehog de entre los juegos anteriores. Sin lugar a dudas, estamos ante un título que supo encontrar un hueco en los corazones de los poseedores de Megadrive en sus inicios.
Viciojuegos.com agradece a Hardcore Gamer el préstamo el juego para la realización del análisis.