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Hasta aquí todo queda reducido a datos, descripciones, que no tienen porque reflejar las verdaderas sensaciones que experimentamos cuando nos metemos de lleno en una aventura como Castlevania: Dawn of Sorrow. Los desafiantes enfrentamientos contra inmensos jefes finales, cada uno con su completo juego de patrones de ataque o debilidades, siempre existe una forma inteligente de intentar acabar con ellos, que nos ahorren pociones u objetos curativos, los excepcionales puzzles que nos encontraremos, como la habitación donde al entrar vemos un cañonazo que detiene el tiempo, y que parece hacer imposible el paso, la zona en la que deberemos modificar un mapa en forma de rejilla de cuatro por cuatro, configurando los accesos con diversas fichas para obtener el paso a todas las habitaciones y conseguir así todos los objetos ocultos, las habitaciones guardadas por puertas con un número que deberá coincidir con las tres últimas cifras de nuestra reserva de dinero, en bloque con forma de esqueleto, que se derrumbará al invocar al esqueleto, la forma en la que podemos llegar a plataformas elevadas o a huecos por donde no cabemos al lanzar la marioneta e intercambiar nuestra posición con ella, hacen que no todo se limite a acabar con la ingente cantidad de enemigos, muchos de ellos heredados de anteriores versiones, si no que la exploración, lógica, e imaginación para emplear ciertas habilidades, así como la minuciosidad en la consecución de las almas hacen de este título una experiencia de juego tremendamente absorbente. En algunos casos puede llegar a ser obsesivo el conseguir el tan ansiado 100% del mapeado y de las almas, lo que garantiza una duración enorme de juego.
Cada vez que se lanza un nuevo Castlevania, millares de fans se hacen la eterna pregunta, conseguirá Konami superar al mítico Symphony of the Night. Esta claro que el impacto de este juego de PlayStation no podrá tener parangón con ninguna versión posterior, ya que todas las demás beben de sus fuentes, pero este Dawn of Sorrow no se limita a añadir un par de gracias táctiles o de doble pantalla a Aria of Sorrow, si no que depura, pule y amplia la experiencia de juego, convirtiéndose en una genial evolución, que no traslado, del ya de por sí excepcional título de Game Boy Advance. Cada jugador es un mundo, y para muchos el sistema de juego de este Dawn of Sorrow será más completo que el de la aventura de Alucard, aunque siempre será algo personal.
Lo que si debe quedar claro es que nos encontramos ante un título que evoluciona inteligentemente respecto a su predecesor, aunque quizás podría haber sido más ambicioso en la introducción de elementos táctiles, aunque sin duda la incomodidad de aguantar el stylus mientras ejecutamos peligrosas maniobras como saltos apurados, o enfrentamientos contra jefes no facilita la excesiva proliferación de estos elementos táctiles. Si Aria of Sorrow era ya un juego sobresaliente, este título le supera en realización técnica, sistema jugable, duración, convirtiéndose ante un imprescindible de Nintendo DS. No sabemos que nos deparará el futuro de la franquicia en Nintendo DS u otras portátiles como PlayStation Portable, ya que en PlayStation 2 y Xbox la saga sigue apostando por las 3D, pero sin duda Konami TYO tendrá bastante complicado superar a Dawn of Sorrow, un auténtico megahit para Nintendo DS, dentro del excepcional período de lanzamientos que vamos a experimentar en los próximos meses.
Konami TYO lo ha vuelto a conseguir, elevando cada día más la popularidad y prestigio de esta franquicia, al menos en sus entregas 2D, por lo que os aconsejamos que no esperéis demasiado para haceros con vuestra copia, no sea que se agote, como ocurrió en el pasado con otras versiones que a día de hoy requieren de desembolsos astronómicos para hacerse con ellas.
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